CARANTOÑAS

NACH0 COTINO

El pasado fin de semana se dieron todos los condicionantes posibles para dejar de hablar de un buen arranque del Valencia y empezar a aceptar, sobre todo para aquellos que no lo digieren bien, que ya han transcurrido suficientes jornadas como para aseverar que los que está haciendo el Valencia de la mano de Marcelino es una soberbia temporada. Con un libreto totalmente distinto a lo mostrado hasta el momento por la idiosincrasia del rival: sin espacios para el contragolpe y con la sala de máquinas mermada por la ausencia de Parejo emergió, una vez más, el equipo serio y poderoso que no se arruga por muchas y variadas que sean las dificultades. Sin disputar un partido brillante y sin desplegar un fútbol digno de guardar en la videoteca hizo lo mínimo, justo y necesario para desarbolar la tela de araña con la que De Biasi complica la vida a sus rivales, traerse los tres puntos de Mendizorroza y afianzarse en la segunda posición de la tabla. Aunque parezca inverosímil para muchos o para casi todos hoy por hoy el Valencia le habla de tú a tú al todopoderoso Barcelona y, además, mantiene abierta una discreta brecha con la que pone tierra de por medio con sus más inmediatos perseguidores entre los que se encuentra el equipo de don Florentino. Claro que si usted escucha, lee o ve los medios de comunicación nacionales es posible que no se haya enterado que el equipo de Marcelino es segundo en la tabla, porque desde determinados púlpitos sólo se habla de los puntos que le lleva el Barça al Real Madrid y de las posibilidades que tienen los de Zidane de recortar distancias: olvidan que entre el primero y el tercero de la clasificación hay un equipo que está jugando mejor que el primero y que el tercero, que es el Valencia CF. Vamos, la habitual falta de respeto. Obvian -no por manías persecutorias pero sí por desconsideración manifiesta- que hay un equipo que lleva seis partidos consecutivos ganados y que, aunque muchos de aquí por prudencia y muchos de allá por ignorancia, no se lo terminen de creer, se ha empeñado en saltar la banca de esta Liga siendo muy humildes, desde la certeza de tratarse de una empresa casi quimérica. Muchos de los sesudos analistas instalados en los mentados púlpitos mediáticos de la capital de España y de la 'otra capital' -la de la comunidad autónoma catalana- achacan el arranque valencianista a una buena racha y se limitan a balbucear alguna que otra carantoña al mirar hacia Mestalla dando por descontado que caerá como fruta madura. Algo que puede suceder cuando te mides a clubes que quintuplican tu presupuesto. Pero ya verán como no tardarán en llegar los ataques. Ese será el momento en el que empiecen a pensar que más que una buena racha es una amenaza. Mientras ese momento llega o no, disfrutemos.

Fotos

Vídeos