EL CAPITÁN MURTHY

KIKE MATEU

Estupefacto me hallo desde el viernes. Y digo viernes, y no miércoles pasado, porque entre el incendiario 'editorial' de Anil Murthy y la Junta General del Valencia pasaron 48 largas horas para reflexionar sobre la burrada y virar el barco para evitar el iceberg. Pero, lejos de ello, el capitán Murthy convirtió una balsa de aceite en el Titanic para estrellarlo contra el bloque de hielo y abrir gratuitamente un boquete en el sólido casco construido por Marcelino y Mateo Alemany meses atrás. Me imagino lo contentos que estarán ambos dirigentes con el follón montado por el dueño de las acciones cuando ellos llevan meses construyendo desde el silencio y la prudencia.

La Junta sirvió para recordar que Meriton manda en el Valencia. Un 'ho pague jo' a la singapurensa ahora que nos habíamos olvidado. Pero el nuevo capitán Murthy, que hasta el momento se había caracterizado por hacer lo contrario que Lay Hoon -para alegría general- se vistió con el rancio traje de cobrador del frack para sacar las facturas pendientes. De la compra del club, de los gestores del pasado, de los estadios heredados, de los falsos valencianistas y de los Zoríos en los juzgados. Un talonario de deudas pendientes que a casi nadie atañen en la actualidad y que demuestran un rencor y revanchismo más propio de una dictadura vestida de democracia. Puestos a pasar factura, estaría bien que se hubieran mirado primero al espejo. Porque pasa por chiste de Chiquito de la Calzada abofetear toda gestión anterior en el Valencia sin decir una sola palabra de la tuya propia, que en los últimos dos años ha sido desastrosa. Y, puestos a sacar el talonario, pasen a firmar las deudas de esas dos temporadas de Meriton en las que el club ha estado a punto de bajar a Segunda División con amigotes incompetentes del dueño por todos los rincones. Dos años en los que Lay Hoon reclamaba al valencianismo que se reeducara porque Lim había puesto el dinero. Dos años en los que se dilapidaron euros en fichajes ruinosos a cuenta de intereses portugueses. Dos años sin estadio para el centenario según el compromiso que ellos mismos adquirieron. Dos años que derivan en un presupuesto para esta temporada con pérdidas procedentes de la mala gestión de esos mismos gestores que ahora presumen de no sé muy bien qué. Miren, cuando uno se equivoca, pide perdón y trabaja para mejorar. Capitanea el cambio con rigor y humildad. Era el camino que sabiamente había llevado Murthy hasta la semana pasada. Pero si, por el contrario, lo que haces es sacar pecho tras tu propio desastre con el argumentario de once partidos de una liga sin perder -les debe parecer que han ganado la Champions- eres solo el capitán de un barco en el país de nunca jamás.

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