La Camorra en Cádiz

J. SÁNCHEZ HERRADOR

No se trata solo de delincuencia común, es un entramado organizado y complejo que ha arraigado en la sociedad y que actúa con altas dosis de impunidad. Sucede en Cádiz: Fuerzas de Seguridad del Estado acorraladas y, en algunos casos, apedreadas por los criminales; agentes que casi no se atreven a entrar en ciertas zonas y barrios de la Línea, Algeciras y otras localidades cercanas a Gibraltar; desembarcos de alijos de hachís en la playa y a plena luz del día y narcolanchas que navegan por la costa con aparente tranquilidad.

Hace unas semanas los narcotraficantes entraron violentamente en un hospital y rescataron a uno de los jefes de la organización que estaba herido, y poco antes de la visita del Ministro del Interior los narcos gaditanos robaron una lancha que estaba en el depósito judicial. Nada escandaloso si se recuerda que ya hace años los narcotraficantes se llevaron centenares de kilos de cocaína que estaba bajo custodia de las autoridades. Y lo peor de todo no es esa sensación de unas Fuerzas de Seguridad que parecen desbordadas y en inferioridad frente a delincuentes que hacen negocios de miles de millones de euros, sino la infiltración social de una criminalidad que llega a ser comprendida, justificada e incluso apoyada por una parte de los ciudadanos. No son solo delitos, esa connivencia social es algo parecido a una Camorra napolitana que aspirara a controlar voluntades, dominara todo un territorio y pretendiera influir en la vida pública. La decadencia ética que vincula de manera simple el alto desempleo y el poder de los narcos solo hace el juego a los delincuentes y desconoce el increíble negocio que mueven los criminales. Lo último será decir que son unos pobres desarraigados cuando estamos ante el preocupante desarrollo de una mafia autóctona.

Fotos

Vídeos