LOS CAMIONES EXPORTAN POR LA JUNQUERA

VICENTE LLADRÓ

Del desafío del independentismo catalán lo sabemos casi todo al minuto en el plano político, por supuesto, y bastante en el terreno económico, aunque en este ámbito es lógico que se nos escapen muchísimas cosas, por la lógica discreción de sus protagonistas, que no siempre son proclives a dar publicidad a sus decisiones.

Pocos ciudadanos estarán en estos momentos al margen de lo que está pasando y de los más recientes acontecimientos respecto a la ilegal declaración de independencia del Parlament, la respuesta del Gobierno y el Senado con la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución, intervención de las instituciones autonómicas de Cataluña, cese de Puigdemont, Junqueras, los demás consellers y el 'major' Trapero, la convocatoria de elecciones para el 21 de diciembre...

Del mismo modo sabemos a diario qué grandes empresas han cambiando su sede social, desde grandes bancos a firmas medianas y pequeñas, y un sinfín de consecuencias económicas derivadas. Pero casi siempre se fija la atención en grandes firmas y en datos macroeconómicos, evoluciones de la Bolsa, etc., y poco se acaba sabiendo sobre otras cuestiones que pueden parecer menores o momentáneas pero que configuran graves riesgos para muchos sectores económicos.

Por ejemplo corre peligro el tráfico intenso de camiones que transportan exportaciones valencias y de otras regiones más al sur por el 'corredor mediterráneo' que es la autopista hacia Francia, cruzando toda Cataluña. Y del mismo modo los camiones que traen importaciones.

Cada día cruzan el paso fronterizo de La Junquera unos 11.500 camiones de gran tonelaje que realizan transporte internacional. De ellos, más de 2.000 llevan al resto de Europa frutas y hortalizas producidas en la Comunitat Valenciana, Murcia y Andalucía. De ellos, y de que esté libre el paso por la frontera, dependen estas y otras exportaciones, así como muchos productos terminados que vienen de fuera y materias primas o componentes que precisan empresas de aquí.

En los días 'fuertes' de explosión independentista se realizaron esporádicas manifestaciones que llegaron a cortar la circulación en diversos puntos de Cataluña, incluida la autopista AP-7, lo que provocó colas kilométricas de camiones y graves distorsiones.

Imaginen lo que podría ocurrir en el hipotético caso de que se llegara a cerrar dicho paso hacia el resto de Europa por la actuación de unos piquetes o incluso por alguna decisión extemporánea encaminada a chinchar al resto de España. La situación podría volverse caótica. Cada día salen de los almacenes naranjeros más de mil camiones de gran tonelaje rumbo al norte. Estamos en plena campaña y sin alternativas viables para desviar tal volumen de tráfico.

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