¿CAMBIO DE CICLO?

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

En mayo de 2015 se celebraron las elecciones municipales y autonómicas. Después de veinte años en el poder, el PPCV perdió tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de Valencia. Aunque la historia es de sobra conocida, conviene repasarla. Además de los numerosos casos de corrupción en que estaban implicados cargos del partido, la gestión de los populares se vio claramente afectada por varios factores que marcaron el signo de los comicios: la desaparición del sector financiero valenciano (Bancaja, CAM y Banco de Valencia), el abrupto final de la política de grandes eventos, la paralización de obras y edificios emblemáticos tanto de iniciativa pública como privada (con el símbolo del esqueleto del nuevo Mestalla) y el cierre no menos traumático de Canal 9 en 2013. Todo le pasó factura al PPCV, impulsor y defensor de un estilo de gestión que con la recesión económica también había entrado en crisis. Han pasado casi dos años y medio desde aquellas elecciones y hoy la realidad es bien diferente: de la noche a la mañana, dos de las mayores entidades financieras de España han fijado su sede social en la Comunitat Valenciana, aunque eso no signifique ni mucho menos que haya recuperado su sector financiero; el tripartito avanza en su promesa electoral de reabrir Canal 9, si bien es cierto que con notable torpeza y errores infantiles (primar a los extrabajadores) que pueden abocar el proyecto a languidecer en los tribunales; el Valencia CF, que en las temporadas 2015/16 y 2016/17 conoció una crisis deportiva, social e institucional que estuvo a punto de dar con sus huesos en la segunda división, ocupa en la actualidad la segunda plaza de la Liga y sus dirigentes anuncian su intención de reiniciar los trabajos del estadio; vuelven a verse grúas en el horizonte y, aunque tímidamente, la actividad inmobiliaria se recupera poco a poco. Y ahora viene lo mejor de todo: ¿qué influencia ha tenido el tripartito gobernante en todo esto? Pues en realidad, y salvo la futura reapertura de la tele (si es que llega a producirse en esta legislatura), ninguna. No desde luego en que el Valencia marque goles y gane partidos, ni en que los constructores y promotores estén otra vez en marcha, y muy poquita, apenas ninguna, en que CaixaBank y el Sabadell se hayan venido a Valencia y Alicante. Pero así es a veces la política. El PPCV sí tuvo responsabilidad en la pérdida del sector financiero, incluso en la crisis del Valencia (por el empecinamiento en que construyera un nuevo estadio, el motivo de la ruina del club), y desde luego en cerrar de cualquier manera la política de grandes eventos y Canal 9. Sin un auténtico modelo económico alternativo y a pesar del lastre que representa el nacionalismo de Compromís, Ximo Puig tiene sin embargo el viento a favor.

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