CALLE DE LAS BARCAS

Mª ÁNGELES ARAZO

Las evocaciones me pueden; y aún hay valencianos que se extrañan de que en tan céntrica vía se construyesen barcas. La historia, aunque de letra pequeña, no es lo fuerte de este pueblo. Más bien vamos a recordar que el nombre de las Barcas se debe a que esta calle pertenecía al Barrio de Pescadores, que abarcaba desde la actual plaza del Ayuntamiento a las calles de Correos y Pascual y Genís. Lo poblaba gente marinera y un gran número de calafates que, con madera, brea y estopa, realizaban las pequeñas barcas, que en carros o por alguna acequia deslizaban al río y por su cauce hasta el mar.

El Barrio de Pescadores se llenó de cafetines y tabernas, donde la prostitución y el juego alarmaba a los alcaldes y a los clérigos, cuyos descontentos y castigos han quedado en bandos y sermones.

La zona -era de esperar- terminó con desalojo y demolición en la llamada operación del ensanche en el centro urbano, el cual, por fortuna, se tradujo en hermosas fincas; edificios que con el tiempo han sido ocupadas en su mayoría por entidades bancarias.

En la acera de los números pares únicamente se salvó de la plaga de los bancos el hotel Reina Victoria, obra de Luis Ferreres Soler inaugurada en 1910, con su marquesina y una densa historia de actos sociales e ilustres huéspedes.

La vida es distinta en la parte opuesta de la calle, aunque obligado es recordar la papelería y librería Bello que allí estuvo durante décadas, un establecimiento que en la posguerra se dedicó a la venta de imágenes religiosas, tan demandada entonces: Vírgenes, Cristos y el Ave-María o el Corazón de Jesús, que se entronizaban en el recibidor de las casas con solemne bendición del sacerdote.

La querida librería Bello marcó un hito en el sector profesional; concebida como una biblioteca, contó con un anexo, 'El Llar del Llibre', para tertulias de escritores y periodistas.

Y en el ámbito cultural sería imperdonable no citar a la Sala Mateu, donde se presentó la innovadora obra de Eusebio Sempere suscitando gran polémica.

Una calle con densa historia.

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