LA CAJA DE AHORROS

TEODORO LLORENTE FALCÓ

LA VALENCIA DE HACE UN SIGLO

Fue por el año 1877. Todavía se desenvolvía con todo su esplendor la Real Sociedad de Amigos del País, bajo la presidencia de don Antonio Rodríguez de Cepeda, aquel ilustre valenciano que fue catedrático de Economía Política y Hacienda Pública de la Universidad de Valencia.

·Este artículo pertenece a las Memorias de un setentón, una recopilación de evocaciones publicadas entre 1943 y 1948 por Teodoro Llorente Falcó, segundo director de LAS PROVINCIAS

En torno de dicha entidad se agrupaban los valencianos que con más ahínco laboraban por los intereses de la ciudad y de la región, entre los cuales figuraba un ingeniero muy joven y muy despierto que ya se había dado a conocer en las empresas del marqués de Campo. Llamábase este ingeniero don Juan Navarro Reverter y vivía en un artístico chalet en el camino del Grao que todavía se conserva. El señor Navarro, que sentía las mismas inquietudes progresistas de los hombres más emprendedores de su tiempo, y que era de los socios más activos de la Sociedad Económica, presentó a esta entidad, después de haber hablado con muchos de sus amigos y contar con su más entusiástica adhesión, una solicitud proponiendo la constitución en Valencia de una Caja de Ahorros y Monte de Piedad. En esta solicitud, entre otras cosas, decía: «Redimir al necesitado de la implacable usura, librar de una amargura más al corazón amargado por desdichas, llevar el consuelo y los recursos al menesteroso y al desconsolado, hacer productivo el ahorro, crear las costumbres sanas de una prudente economía, y con ellas el estímulo del trabajo y del progreso, y con el ahorro sumado al ahorro, llegar a constituir modestas fortunas, a la manera como la gota sumada a la gota llega a formar el arroyo: tales son los fines capitales que aquellos bienhechores institucionales proponen».

La anterior solicitud fue recibida en la Económica con general aplauso, e inmediatamente se procedió al nombramiento de una comisión con el fin de que redactase los estatutos y el reglamento, para lo cual fueron designados los catedráticos y socios señores Pérez Pujol, Amorós (don Cirilo), Moreno Villena, Caruana, Oliag y Navarro Reverter.

Aprobados estatutos y reglamento por la mencionada corporación, y obtenido de la superioridad el debido permiso, se convocó a una reunión magna para formar el capital social. Bastaban 500 acciones con un valor de otras tantas pesetas, y no sólo se cubrieron rápidamente, sino que se suscribieron 835. El marqués de Campo, desde Madrid, ofreció cubrir él solo las 500 acciones, o las mil si se conceptuaba que precisaba llegar a esa cantidad; pero como no quería privar a sus paisanos de intervenir en tan laudable obra, recababa para él todas las acciones que dejaran de colocarse.

Resueltos todos los detalles para la constitución definitiva, el día 12 de mayo de 1878, festividad de la Patrona de Valencia, se abría la nueva institución bajo el patrocinio de la Virgen de los Desamparados, y era nombrado presidente el director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que lo sería en lo sucesivo mientras subsistiera ésta. El historial valencianísimo de nuestra Caja de Ahorros no puede ser ni más hermoso, ni más nuestro.

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