Hay que buscar el triunfo desde el principio

FERNANDO GÓMEZ

Pues creo que yo, y como he hecho prácticamente siempre desde que os escribo mi opinión en LAS PROVINCIAS, obviaré el tema arbitral. A mí, esa pantalla cegadora no me alcanzará. Al menos, eso espero.

Nos enfrentábamos, probablemente, al peor Real Madrid de la historia de la liga. Con esto quiero decir, al que en peores circunstancias se encontraba y en uno de los peores momentos futbolísticos de su historia. Es cierto que siempre será un durísimo rival, y que enfrentarlo es siempre sinónimo de dureza, competitividad y resultado incierto.

Y Marcelino optó, en la primera parte, por concederle la pelota e intentar robar y salir al contragolpe. Algo que se está convirtiendo últimamente en habitual en el modelo de juego del equipo, sea cual sea el rival. Pero ayer era el Real Madrid, sí si, en horas muy bajas, pero con grandes futbolistas en su plantilla, y el deseo, la obsesión de hacer un buen partido, demostrar su valía y si se podía, ganar. Primera mitad en la que, Bale primero, a puerta vacía, los dos penaltis después, y una última llegada de Ronaldo, pelota botando para definir con pierna izquierda, incomprensiblemente errada por el portugués, dejaron, independientemente de aciertos y errores del colegiado, una desventaja de dos goles para los locales. Marcelino dijo que el Real no hizo nada en los primeros cuarenta y cinco minutos. Y yo me pregunto, aparte de exponeros lo que los visitantes generaron, ¿qué fue lo que nuestro equipo hizo? Una sola oportunidad de Rodrigo que marró a puerta vacía en difícil postura tras centro de Mina. Pero somos listos, enfocamos este encuentro desde la teórica inferioridad ante tremendo contrario, algo que no hacemos después cuando desde la superioridad, deberíamos hacer al jugar contra Alavés, Las Palmas o Getafe.

Grandísima segunda parte del Valencia. Muy superiores al Real hasta el minuto setenta y cinco u ochenta. Apabullados, desdibujados, no salían de la presión de los nuestros, y sufrían atrás. Encajaron gol, y Keylor Navas salvó el empate tras disparo de Parejo, en lo que para mí fue la jugada clave del desenlace final del partido.

Se acabaron las fuerzas y ellos, dotados lógicamente de calidad suficiente, comenzaron a llegar. Un par por banda derecha de Modric y Bale, sin consecuencias definitivas en el marcador, y las últimas dos, estas por la izquierda, en las que los visitantes plasmaron una injustísima goleada.

Reflexiones deja el envite. Estamos en envidiosa situación en la clasificación, luego afrontemos el choque desde la ambición, desde el deseo de intentar noquear lo que ya está herido. Ni un solo instante a su merced, salvo que por el paso de los minutos, nos afecte el cansancio. Y busquemos la victoria, no importa perder. En una palabra, lo que hizo el equipo en la segunda parte, pero desde el principio. Sin temor a la derrota. Seguramente nos hubiese ido mejor, aunque nunca se sabe. Marcelino aún no conoce las crisis en el Valencia. Todo está siendo maravilloso. Aprovéchalo y arriesga. Ya llegará el momento de guardar. Te lo aseguro.

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