En busca del voto perdido

Más preocupación debería tener Sánchez que Rajoy: su partido no remonta a pesar de que Podemos sigue en caída libre

CURRI VALENZUELA

Últimamente raro es el día en que Mariano Rajoy no comparece ante los medios de comunicación y eso solo ocurre cuando se dan una de estas dos circunstancias: o estamos en campaña electoral o las encuestas reflejan una caída importante de intención de voto de su partido.

En campaña no estamos todavía, aunque quizás tengan que repetirse las elecciones catalanas dentro de unos meses y solo quede poco más de un año para las próximas municipales y autonómicas. Para encuestas, la del CIS publicada ayer, que viene a poner el dedo en la llaga que más escuece al PP: el partido sigue bajando de forma continuada, sin que existan indicios de que ha tocado fondo.

Lo que pierde el PP lo gana Ciudadanos. Los populares se consuelan por el dato de que los de Rivera no son en este estudio el partido más votado como señalaban recientes encuestas publicadas en varios medios de comunicación. Están por detrás suyo, pero pisándoles los talones. Se llevan todos los votos que ellos pierden y algunos del PSOE, y más preocupación debería tener Pedro Sánchez que Rajoy si analiza los datos: su partido no remonta a pesar de que Podemos sigue en caída libre.

En busca del voto perdido el PP se ha lanzado en picado contra Ciudadanos. Primero, por boca del mismo Rajoy, que no cesa de tachar a esa formación como poco fiable y sin experiencia. Los suyos le secundan con la boca chica: todos los dirigentes locales y regionales, más los nacionales con aspiraciones saben de sobra que solo podrán alcanzar el poder si les vota ese partido, Más sutilmente los populares buscan temas de debate que subrayan sus señas de identidad. Cuando encuentran alguno, como el de la cadena perpetua revisable, se lanzan en tromba para promocionarlo. Ciudadanos y PSOE están a favor de derogar los artículos del Código Penal que el PP introdujo cuando gobernaba por mayoría para dejar que se pudran en la cárcel los asesinos de los crímenes más aberrantes.

El idilio PP-Ciudadanos que permitió ser presidente a Rajoy hace poco más de un año está roto. Su relación sigue siendo un matrimonio de conveniencia con un futuro más que incierto. Los naranja están subiendo el precio de su apoyo al Gobierno para aprobar los Presupuestos de este año, seguramente porque les interesa que se celebren nuevas elecciones generales antes de que las encuestas les bajen de la burbuja a donde les han subido por su papel en las elecciones catalanas.

Los populares quieren lo contrario: aguantar hasta 2020 con la esperanza de que sus políticas de renovación, la mejora definitiva de la situación económica y una dosis considerable de ayuda caída del cielo convenzan a sus antiguos votantes de que les irá mejor si se mantienen fieles a la papeleta con la gaviota azul. El calendario judicial no les ayuda, sus casos de corrupción llegan al fin a los juzgados cuando menos les conviene. Pero siempre les queda la esperanza de recordar que Rajoy y el PP se han salvado de cosas peores.

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