La Bruixa refugiada

Arsénico por diversión

El cava y la lotería, a pocas semanas del inicio del Adviento, auguran una Navidad un tanto rara

María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Nunca ha habido guerra entre ellas pero a veces nos parecía que rivalizaban a ver quién tenía más seguidores y, sobre todo, quién conseguía cantar el premio gordo. Son las dos damas de la Lotería Nacional, con perdón. La madrileñísima Doña Manolita y la catalanísima Bruixa d'Or. Eso sí que era un clásico y no el Madrid-Barça. Sin embargo, la convulsión política del Principado ha llevado a la bruja más querida de nuestro país a buscar acogida en Navarra para espanto de su colega de la capital y asombro del resto de usuarios. La Bruixa ha debido de pensar que, para aquelarre, el de 'los Jordis' en las manifestaciones 'pacíficas' que bailan sobre los coches y no los que pintaba Goya en sus delirios. Ella es más de brujería blanca en torno a un caldero capaz de regalar felicidad por muchos años a gentes con fe en los décimos y en las bolitas de madera. Todo lo demás es conjurar a los malos espíritus para lograr lo que el lotero de la Bruixa aborrece: la división y el enfrentamiento. Dice sentirse español y catalán a un tiempo y sin embargo muchos hubiéramos dado por descontado que, junto a Codorniú y los canelones, era uno de los mayores símbolos de la Navidad catalana más auténtica.

Nos inquieta que salgan los grandes bancos catalanes; que sean ya casi 700 las empresas que han anunciado su huida del Principado o que Planeta decida dejar el territorio del libro y la rosa pero lo que más nos impacta es que Codorniú y la 'Bruixa d'Or' se vayan de su tierra. El cava y la lotería, a pocas semanas del inicio del Adviento, auguran una Navidad un tanto rara.

Imagino que a algunos no les importará porque para eso crearon su Grossa de Cap d'Any hace unos años, como una alternativa a la española. Fue una de esas iniciativas que resultan una copia evidente de lo existente en España pero renegando de ésta. Tienen todo el derecho a hacerlo pero también a que resulte triste ver que algunos necesitan fabricar su versión de lo español solo para que no sea español. La Bruixa, por eso, ha calculado sus beneficios y ha visto que la Grossa catalana no proporciona ni la mitad que el Gordo español de la Navidad. Y eso ya no es una operación de desprestigio ni de falta de patriotismo. Quienes defienden, como los Jordis, el procés, salvo fe en los principios ideológicos, lo hacen porque resultan beneficiados. Que le pregunten al otro Jordi sobre lo que significa 'fer país' en Andorra. Como ocurre en sentido opuesto: quienes han renegado de todo en estos meses, siendo del mismo partido que los del Govern, lo han hecho porque no están dispuestos a sacrificar su peculio y su futuro profesional por una causa más que dudosa. Lo mismo sucede con el trasvase de empresas desde Cataluña al resto de España. Se van porque no les interesa estar allí, no por una cuestión de grandes conceptos. La pena es que se queda la pequeña empresa que no puede, aunque quiera, desmontarlo todo y salir huyendo.

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