BROMAS LAS JUSTAS

KIKE MATEU

A Marcelino le gustan poco las fiestas fuera de horario. Entiéndase por jolgorios a deshoras en el fútbol el hecho de hablar de Champions después de que sólo se hayan disputado siete jornadas del campeonato de Liga (aunque imagino que las otras fiestas a deshoras del fútbol tampoco le harán mucha gracia). El ruido del éxito le enturbia el día a día por mucho que sea inevitable tras un inicio liguero tan espectacular.

Y lo cierto es que el fútbol le dio la razón el domingo. Su equipo no jugó bien, fue durante muchas fases del encuentro peor que su rival y, por oportunidades y juego, no mereció ganar. Sin Kondogbia el equipo se resiente y, entre centros laterales y balones parados, el Athletic de Bilbao corrió a balonazos al Valencia. Esa es la verdad que vimos todos. El primero Marcelino. Noventa minutos que nos recuerdan a todos que el fulgurante arranque de campeonato del Valencia se puede ir al traste a poco que el equipo pierda un poco el control de la situación.

Por eso el entrenador asturiano estaba firmemente molesto tras la victoria. Porque, tras el disfraz de los puntos, se escondía un partido muy distinto a lo visto en los seis partidos anteriores. Yo entiendo a Marcelino y comparto su opinión desde su posición.

Pero algo bueno habrá que extraer de todo esto; el Valencia ganó, volvió a hacerlo por tercer partido consecutivo, sigue invicto y ya es tercero de la liga. Toma moreno. No es un sueño. Es una maravillosa realidad. Así que, con todo lo mejorable que nos dejó la tarde, el Valencia de Marcelino fue capaz de ganar incluso teniendo un mal día. Como hacen los grandes; resolver sin naufragar los días de tormenta. Construir desde la victoria no está nada mal.

Y luego para el club el mensaje es claro: la plantilla tiene un once muy competitivo y un entrenador fabuloso pero si falta alguna pieza se nota. Se nota, no por la falta de la pieza, si no por la ausencia de sustituto. Ya sabemos que sin Kondogbia el equipo sufre. ¿Y cuando no esté en condiciones o por sanción Dani Parejo? Asuntos por resolver en el mercado de invierno para seguir en la pelea. Ya saben cuál...

P. D. Mención especial para José Luis Gayà. Jugó el partido, un día más, al límite de su físico. No estando bien dio la asistencia del 1-0. Yo aún recuerdo cuando no paraba de decir que no se quería ir del Valencia mientras otros le empujaban a hacerlo. Empujones que convencieron a su amigo Paco Alcácer, por cierto. Apostó por su destrozado club y se la juega ahora con su delicado físico. Carlos Soler acapara todas las miradas de la terreta. José Luis Gayà acapara la mía.

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