Los brazos de Susana

ROSA BELMONTE

En el Congreso de EE UU las mujeres no pueden ir sin mangas ni con calzado abierto. El paraíso. Sólo me falta, en otro orden de cosas, la misa en latín y el cura de espaldas. Pero las congresistas se quejan. Paul Ryan, 'speaker' de la Cámara, ha recordado la importancia del decoro pero también que habrá que modernizar el estricto código de vestir. Me he acordado de las mujeres sin mangas al ver a Susana Díaz y a la Reina el lunes en Málaga. Las dos con vestidos rojos similares (mucho más caro el de doña Letizia). Lo del color y el parecido de la prenda no hay por qué saberlo, ¿pero los brazos? Yo no recibiría a la Reina con los brazos al aire (sí con los brazos abiertos). Eso sólo lo pueden hacer mujeres como la ministra de Agricultura. Susana, sí. Y tal atrevimiento dice mucho de ella. De la seguridad en sí misma. La misma que le hizo enfrentarse a Pedro Sánchez. A menudo rechazada, pero siempre de regreso, que diría Emily Brontë.

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