BLASCO IBÁÑEZ Y EL MAR

Mª ÁNGELES ARAZO

En este tiempo no hay excusa para no visitar el chalet-museo de Blasco Ibáñez, que se alza en la misma Malvarrosa. No basta con el panel que explica en síntesis la vida y obra de nuestro famoso escritor. Adentrémonos para descubrir recuerdos y reproducciones de su producción novelística. Fue hacia 1896 cuando Vicente Blasco Ibáñez comenzó a frecuentar el poblado de esta playa atraído por la vida de sus gentes, sus problemas y expresiones; existencias que germinaron en 'Flor de mayo'. En este lugar, además, conoció a Sorolla y surgió una sólida amistad; tanto que Sorolla no dudaría en pintar el cartel anunciador del periódico 'El Pueblo', que fundó y dirigió el novelista en 1894. En el cartel figura una valenciana que pregona el diario tocada con gorro frigio republicano; emblemático óleo que se conserva en el Museo Nacional de Cerámica 'González Martí'.

Hacia el norte del arenal, donde las dunas eran más altas y onduladas, se extendían los huertos del perfumista Robillart, en los que se cultivaban plantas olorosas, palmeras, adelfas, tamarindos y cañaverales, y allí fue donde compró el novelista unos terrenos para edificar su chalet y escribir, no lejos de Villa Isabel, la casa que había alquilado otros veranos.

El palacete respondía al gusto de la burguesía: biblioteca, un saloncito para el piano de la esposa, María Blasco del Cacho, dormitorios, salón estilo imperio, cocina y comedor; y en la planta segunda, la galería pompeyana abierta a lo largo de la fachada. Dos cariátides realizadas por Rafael Rubio, profesor de Bellas Artes, situadas en las esquinas, realzaban el ambiente decorativo que pintaron los discípulos de Sorolla, Francisco Merenciano y Vicente Sataolaria, reproduciendo escenas de las villas pompeyanas del Vei y del Poeta. Mirador en cuyo centro mandó colocar Blasco Ibáñez una mesa de mármol de Carrara. Inaugurado en 1902, el chalet estuvo vinculado a una importante etapa del novelista, donde escribió 'Cañas y barro', 'La Catedral' y 'El Intruso'. Es referencia romántica para lectores de cualquier continente. No lo olvidemos.

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