LA BISECTRIZ DEL ÁNGULO

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El portero, cuando le atacan, se debe situar en la bisectriz del ángulo para intentar atajar o despejar el balón. Pero, ¿quién le dice al portero que se tiene que colocar en la bisectriz? ¿Quién se lo explica?» La pregunta la lanzaba al aire el pasado viernes el psicólogo deportivo del Club Colegio Salgui, Ximo Lluch, durante la celebración del congreso STOP Violencia organizado por la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana. Lluch, casi en una petición desgarradora, destacaba que las escuelas de fútbol pueden y deben de ser la prolongación de las aulas, del estudio. Un complemento necesario y a la vez divertido para redondear las enseñanzas que miles de niños reciben cada día en los colegios. El poder del fútbol es mucho más fuerte de lo que la gente se imagina. Una autopista para facilitar el aprendizaje. Al cancerbero que le digan que su punto de referencia debajo de los palos es la bisectriz sabrá para toda su vida que esa línea es la semirrecta que sale del vértice para dividir el ángulo en dos iguales. Quizá sirva para responder una de las preguntas del próximo examen de matemáticas. Lluch, que es un entusiasta del fútbol base y de su profesión, reclamaba que la función del entrenador también es enseñar a los niños más allá de la táctica. La psicológica como refuerzo del deporte. Además, ha ideado unos cuadernillos para padres, entrenadores y niños futbolistas con el fin de que expresen sus emociones y las dejen por escrito para sacar conclusiones al final de la temporada. En esas jornadas también participó David Peris, otro psicólogo que comenzó su intervención con Iniesta, el paradigma del esfuerzo y del compromiso en el fútbol español. Su gol ante Holanda para ganar el Mundial será el recuerdo perenne para varias generaciones. El mensaje de Peris fue tan sencillo que desgraciadamente hoy en día es lo más complicado de transmitir a los menores: «Disfruta y da todo lo que tienes». No hay más. Esa es la clave. En los padres, durante y después del partido, florece el entrenador frustrado. Su vida se reduce en las órdenes constantes para que sus hijos y los compañeros del chaval chuten, corran, despejen, presionen, regateen y rematen. Además, siempre es importante cuestionar al entrenador, menospreciar al árbitro y afear la falta de talento de su hijo. De cada 10.000 menores futbolistas sólo uno llega a jugar en Primera División. David Peris resumió la esencia del fútbol base en pocas palabras: «Disfruta y da todo lo que tienes». Esa es la enseñanza, la que valdrá para el futuro y la que marcará la rectitud de futuros médicos, albañiles, ingenieros, periodistas o fontaneros. En el esfuerzo y en la aplicación, en la misma que se debe de poner al jugar al fútbol, está el futuro de las generaciones que llegan.

Fotos

Vídeos