¡BIENVENIDO, MR. CHANG!

ÁLVARO MOHORTE

Un recio oriental golpea un enorme gong plateado en el que se ve la silueta de la montaña de la Paramount. La cámara se mueve, vemos fugazmente unas mesas con cócteles junto a hombres de smoking y aparecen las fauces de un dragón de atrezzo teatral de las cuales escapa humo rojo. La música, que hasta ese momento transmite inquietud, empieza a mezclar compases orientales cuando se va adivinando un fulgor de lentejuelas doradas y rojas. Una escultural rubia emerge con sensualidad, mientras un coro de asiáticas coristas agitan sus enormes abanicos y forman un arco tras la fulgurante estrella del cabaret. La canción se empieza a hacer reconocible... ¡Va a cantar el clásico y pegadizo 'Anything goes' de Cole Porter! Aunque, al soltar las primeras frases la 'starlette', lo hace en chino. Es Shanghai en 1935 y, al terminar la canción, Indiana Jones entra en el Café Obi Wan dispuesto a hacer un trato.

Hoy como ayer, las cosas cambian y, lo que en su día fue el peligro amarillo, se ha convertido en la actualidad en un compañero de mesa que nos sonríe. Mientras nuestro gran aliado, EE UU, se despreocupa de Europa y prefiere concentrarse en sus asuntos tras la victoria de Donald Trump, Pekin no es precisamente un dragón dormido, sino que vuela de lo lindo.

Esta semana, la naviera de la República Popular Cosco Shipping compró el 51% de Noatum Ports, la compañía que gestiona los mayores nodos de distribución logística de Madrid y Zaragoza (llamados puertos secos) y los puertos de Bilbao y Valencia. Es precisamente el de Valencia la joya de la corona de la compañía, ya que es la primera en tráfico de contenedores del Mediterráneo y con la operación de compra, los chinos pasan a controlar la terminal que mueve casi la mitad del negocio del puerto. Ahí es nada.

No es ni mucho menos la primera operación de una compañía china en Valencia, pero llama la atención cómo se han disparado en las últimas fechas. Por un parte, una compañía aérea de allí busca conectar la costa valenciana y Xi'an, mientras que el mega tren que une Madrid con la costa del Océano Pacífico en 18 días despierta el interés de compañías valencianas, como Porcelanosa, que estudia aprovechar este servicio.

A diferencia de los americanos que esperaban los manchegos de la película de Berlanga 'Bienvenido, Mr. Marshall', estos visitantes sí paran su comitiva y, aunque nada es gratis, están dispuestos a dejarse los cuartos. Sin embargo, habrá que ver si somos capaces de mantenerlos o llega nadie con ganas de espantarlos.

Las inversiones en la Comunitat llevan hundiéndose desde 2015 y esta operación puede ser un punto de inflexión para que nos dejemos de cuentos chino, que de esos ya nos han contado bastantes.

Fotos

Vídeos