LA BASURA QUE DEJAN LOS VISITANTES

Sabemos cómo fluctúa el número de turistas que vienen a las Fallas por las toneladas de porquería que se recogen

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

Ya contamos con un índice más o menos científico que nos puede sacar de dudas en ese eterno debate de cada año por Fallas: ¿ha venido más o menos gente de fuera que el año pasado? Porque lo habitual es echar mano de tópicos habituales: no cabe un alfiler, los hoteles están llenos, las calles repletas..., y se recurre casi siempre a esa cifra mítica del millón de visitantes. Que serán menos o más, según los criterios de quién y cómo eche cálculos, al igual que ocurre con el número de participantes en las manifestaciones de protesta.

El caso es que no encontrábamos manera de centrar del todo la cuestión. Porque pueden ser menos y aparentar lo contrario, o ser muchos más y no estar todos medidos por las cifras de alojamientos hoteleros, o vienen más personas pero en estancias más cortas, o al revés...

La solución estaba ahí. Basta con contabilizar adecuadamente el volumen de basura generada para trazar paralelismos y poder estimar a cuánta gente corresponde tal cantidad de residuos. Que sube el tonelaje de porquería retirada, señal innegable de que han venido más visitantes que el año anterior; que baja la cifra de desperdicios, prueba palpable de que ha descendido el nivel de turismo; a ver, estudien qué pasa, que igual convendría tomar en consideración esas propuestas de fijar la fiesta para siempre en fin de semana, que no decaiga la convocatoria. La sugerencia del concejal Fuset de hacer festivo también el día 18 vendría bien para el turismo de proximidad pero no para atraer el de fuera, porque fuera seguiría siendo laborable. Y de lo que se trata es de atraer turistas, ¿no? Es lo que más nos preocupa cada año, desde tiempo inmemorial: «Pues dicen que este año ha venido más gente que nunca». Y nos quedamos la mar de complacidos.

Nos gusta que nos visiten, que nos quieran y admiren, sentir que se valora lo que nos rodea a diario. La basura da igual, luego se recoge toda, se baldean las calles y desaparecen hasta los miles de regueros de meados. El gran parque temático urbano con indulgencia plenaria queda clausurado. Hasta la próxima. Y que no llueva. Bueno, que llueva, porque buena falta hace, pero no en Fallas, por favor, que viene menos gente.

Aunque también podría suceder que de repente nos volviéramos todos más educados y cuidadosos, los de casa y los de fuera, y generáramos menos basura, sólo la imprescindible, y sin tirar nada fuera de contenedores y papeleras. ¿Cómo se mediría entonces el nivel de visitantes, siendo un asunto que tanto nos preocupa y desde tan antiguo? Habríamos perdido la herramienta que ahora se baraja para proclamar un resumen al alza o estabilizado. Una alternativa podría ser el número de chiringuitos churreros y buñoleros ambulantes y de los sacos de harina que consumen, pero igual cabría recurrir al caudal de aguas negras procesadas en la depuradora de Pinedo, sumando la estimación de pipís vertidos en esquinas y portales. No descuiden la estadística.

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