LA BALANZA OXIDADA

MANUEL ALCÁNTARA

La ley es la misma, pero los legisladores son no sólo diferentes sino distintos. El juez del Supremo que investiga la rebelión independentista de Cataluña ha retirado la orden de detención europea que pesa sobre el pesadísimo Puigdemont. Quiere evitar, en la medida de lo posible, que le beneficien las decisiones de la justicia belga, que es muy particular y cuando llueve en todas partes, mantiene seco el patio de su casa. El Día de la Constitución celebra, aunque mejor sería decir que conmemora, la recta final hacia sus cuarenta años de existencia, cuando tenga la edad de las jóvenes maduras y de las madres hermosas, que siempre han cantado los poetas. La gran recesión y sobre todo la corrupción, sumieron a España en una crisis política donde los populistas y los nacionalistas se mueven a sus anchas ante la estrechez de todos.

Un informe de OCDE predice que en las próximas décadas seremos, o en mi caso, serán, la población más avejentada del planeta, después de Japón, que siempre hay alguien que nos gana. No hay que ir tan lejos. Portugal, al que su presidente ha definido, no sin exageración, como los nórdicos del siglo XXI, es el modelo. ¿Han tenido el talento necesario para tener suerte o la suerte que se precisa para tener talento? Ellos sabrán, porque nosotros lo único que sabemos es que habrá en la lontananza divisable, 76 jubilados por cada 100 trabajadores. El fiel de la balanza está herrumbroso. Ni para adelante ni para atrás. Los jóvenes, que es cierto que son los mejor preparados de nuestra historia, están preparados también para emigrar. No se es de donde se nace, sino de donde se pace dice nuestro hosco refranero. El expresident Carles Puigdemont hace compatible dos cosas: ser candidato y ser prófugo. Al extraditado no se le puede juzgar por rebelión. Hay que darse prisa porque las cosas se pueden poner peor.

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