La que se le avecina a Rajoy

Para ganar unas elecciones generales, el PP necesita obtener la victoria en Madrid, Valencia y Andalucía

CURRI VALENZUELA

Otro que no fuera él volvería a Madrid después de pasar una semana de vacaciones en su tierra con una grave preocupación encima sobre su futuro, pero Mariano Rajoy está hecho de una pasta diferente a la del resto de los mortales, así que seguro que se enfrenta a lo que se le avecina con mucha tranquilidad. De peores tormentas ha sobrevivido intacto y aún tiene reservas para enfrentarse a unos Presupuestos sin apoyos, una presidenta de comunidad en graves apuros, unos independentistas catalanes incapaces de salir de su atolladero y unas encuestas de vértigo para su partido.

Antes de Semana Santa en el PP ya tenían asumido que se encontraban empatados en intención de voto de unas elecciones generales con Ciudadanos. Incluso parecían resignados a esa hipotética igualdad de sufragios porque la ley electoral les beneficia en el reparto de escaños. Las dos encuestas publicadas los últimos días aumentan su preocupación. Los de Rivera ya van por delante, imparables de momento. La gente les ve como los más firmes defensores de la unidad de España y hasta los jubilados creen mayoritariamente, y sin razón ninguna, que de llegar al poder los naranjas les subirían más las pensiones que Rajoy.

Ciudadanos se beneficia también de su apoyo a los Presupuestos del actual Gobierno con la ventaja de que van a vender como propios los logros de subir pensiones y sueldos de funcionarios y bajar el IRPF a las rentas más bajas. El PNV ni se está ni se le espera mientras no termine la crisis catalana y la aplicación del 155. El PP va a jugar la baza de culpar al PSOE del fracaso de la aprobación de las cuentas del Estado si este es el caso. A ver cómo Pedro Sánchez explica su oposición a las nuevas medidas sociales. De ahí el llamamiento que ayer efectuó Javier Maroto para que cinco diputados socialistas se abstengan en la votación.

Lo del máster de Cristina Cifuentes tiene mala pinta, como ayer decía Albert Rivera. A menos que cuando mañana comparezca en la Asamblea regional aporte la tesis doctoral que nadie encuentra, se enfrentará a una crisis que puede terminar con su dimisión. El acuerdo de investidura que firmó con Ciudadanos tiene un punto que exige el cese de quien manipule su currículum. Y el problema traspasa al futuro de la presidenta. Para ganar unas elecciones generales, el PP necesita obtener la victoria en Madrid, Valencia y Andalucía.

En cuanto a la crisis catalana, parece haberse convertido en un culebrón sin fin, destinado a unas nuevas elecciones si dentro de mes y medio no se ha elegido a un presidente de la Generalitat sin problemas judiciales. Y las elecciones serian, casi seguro, un nuevo castigo a para el PP y un ascenso de Ciudadanos y su excelente candidata, Inés Arrimadas. Aunque que, como Con Rajoy nunca se sabe, a lo mejor para él supera todas esas pruebas. No sería la primera vez.

Fotos

Vídeos