Atrevida pensadora

ROSA BELMONTE

Me gusta Ada Colau cuando parece producida por José Frade. Como 'Cristóbal Colón, de oficio descubridor' o 'Juana la Loca de vez en cuando'. En la primera se mezclaba el siglo XV y la política española de los 80. Entre otros anacronismos, Boabdil regentaba un casino. En la segunda, los Reyes Católicos (Lola Flores y López Vázquez) sufrían porque su hija se había hecho republicana y era una obsesa sexual. Ada Colau cree que el almirante Cervera (1839-1909) era un facha. Lástima que no se pueda defender como hacía Vizcaíno Casas: «Yo podré ser fascista, pero carca nunca». También se quejaba de que los críticos hablaran de su bigote imperial («Mi generación lo lleva porque a nuestros dieciocho años estaban de moda Errol Flynn y Clark Gable. Nos lo dejamos para ligar»). A Ada Colau hay que lanzarle uno de los escolios de Gómez Dávila: «Los reaccionarios les procuramos a los bobos el placer de sentirse atrevidos pensadores de vanguardia».

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