ARMAS PARA LOS RIVALES

VICENTE LLADRÓ

El Comité de Gestión de Cítricos ha desmentido rotundamente las declaraciones de Rafael Cervera, presidente de Intercitrus por turno rotatorio, quien cifró la cosecha que queda pendiente de naranjas y mandarinas en España en sólo 550.000 toneladas, apostillando que con tal cantidad no se llegaría al mes de abril.

El Comité, donde están asociadas la mayoría de las firmas comerciales y exportadoras del sector, saltó de inmediato para rebatir a Cervera, advirtiendo que según sus cálculos quedan cuatro veces lo dicho por éste, es decir, 2,2 millones de toneladas, lo suficiente para atender con toda normalidad a los clientes hasta finales de julio o primeros de agosto, como en cualquier temporada.

Lo más probable es que no sea ni lo uno ni lo otro. Algo más de medio millón de toneladas parece una cantidad demasiado corta para la realidad, pero 2,2 millones parece excesivamente holgada.

De todas formas, mucho más importante que la cantidad exacta que quede, que no hay manera de saber, es tener pleno conocimiento de que este tipo de comentarios, declaraciones o informaciones se convierten enseguida en armas al servicio de los rivales comerciales, de la competencia.

Las declaraciones de Cervera circularon por los medios fruteros de medio mundo y se replicaron con insistencia, desembocando en llamadas y consultas de clientes a sus proveedores, pues de inmediato surge la desconfianza, la duda de si se puede confiar o no en un servicio continuado, o simplemente se cambia de estrategia sobre la marcha y se desvían pedidos a la competencia. Buena noticia, pues, para Egipto, que es en estos momentos la potencia que más araña nuestros intereses naranjeros. También para Sudáfrica, que puede pensar en adelantar envíos.

La réplica de los exportadores del Comité tenía sin duda el objetivo inmediato de calmar a las cadenas de distribución para que no se fueran a comprar a otros, y por eso no se escatimó en calificar de infundadas e imprudentes las manifestaciones del presidente de Intercitrus. A todo esto, la interprofesional es ahora mismo más que nada una intención sobre el papel, sin cometidos, ni estructuras, ni medios para nada. Pero de puertas afuera, a cualquiera le vale para pregonar que «Intercitrus dice que a España le queda muy poco».

Es verdad que a menudo ha existido, por parte del comercio (el lado fuerte), cierto interés en señalar que hay mucha cosecha, demasiada incluso, hasta cuando realmente hay menos (a primeros de esta campaña llegaron a desmentir el descenso); al tiempo que el productor (la parte débil) intenta defenderse a su modo diciendo que queda poco, a ver si cuela y así sube el precio. Vano intento, porque habrá lo que haya, y además no jugamos solos en el mercado, cada vez hay más competidores, y a todos ellos les viene bien utilizar en su favor estas cosas.

Desde hace unos años se viene señalando por parte de unos y otros la conveniencia de no airear este tipo de informaciones sobre previsiones de cosecha o de lo que pueda ir quedando a lo largo de la campaña, porque si es año de mucho, las cadenas de supermercados lo aprovechan para bajar precios, y si hay menos, también aprietan con la artimaña de que tendrán que ir a suministrarse de otros. ¿Acaso alardean los demás diciendo lo que tienen o les queda?

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