Armas de distracción

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Que la vida va en serio se aprende tarde y mal. Algunas lecciones cuesta aprenderlas. La literatura proporciona más respuestas que la realidad, donde las tramas cotidianas a menudo no encajan. Cada vez se lee menos y peor, algo que no beneficia a nuestro cerebro, según la Sociedad Española de Neurología. Esta entidad científica advierte cada vez más de la dependencia digital: consultar continuamente las alertas de los móviles, echar un vistazo a las notificaciones de las redes sociales, actualizar sin parar la bandeja de entrada del mail... Así, es frecuente que un espectador mire su teléfono durante la proyección de una película en la sala de cine o en la representación de una obra de teatro. Casi nadie escapa a las armas de distracción masiva que se empuñan cotidianamente. No es cuestión de desterrarlas ni estigmatizarlas sino de impedir que nos colonicen el tiempo destinado a la cultura y evitar que la 'tuiterización' del pensamiento lo contagie todo.

Fotos

Vídeos