APRENDER EL VALENCIA

NACH0 COTINO

Recuerdo como si fuera ayer la mañana en la que conocí a Anil Murthy. Fue en la sede social del club y me fue presentado como nuevo responsable de la comunicación y del área social del Valencia. Me llamó la atención el denodado esfuerzo que hacía para expresarse en español y porque los anteriores dignatarios enviados desde Singapur habían evidenciado su más absoluto desprecio por nuestro idioma y una total falta de interés por todo lo que tiene que ver con Valencia, con el Valencia CF y su ya larga historia. Aquella mañana, conocedor de que estaba ante alguien que venía a algo más, se lo pregunté mirándole a los ojos, sonrió y me contestó que -de momento- venía a lo anunciado y que iba a emplear los próximos meses en aprender español y en «aprender el Valencia». Ha pasado ya un año de aquella mañana y cien días desde que se convirtió en presidente y, aunque mintió al respecto de su cometido, porque venía para ser presidente, no lo hizo en lo concerniente a su entrenamiento para serlo. Murthy ha hablado lo justo pero ha escuchado y observado lo suficiente para hacerse una composición de lugar lo más certera posible. Algo que, conteniendo una dosis razonable de sentido común, supone una importante novedad en el Valencia de Lim. Lejos de aquella imagen ridícula de una presidenta que actuaba como si de la reina de Inglaterra se tratase al visitar una colonia ignota poblada por indígenas hambrientos, Murthy se relaciona de tú a tú y en mangas de camisa con quien sea necesario para empaparse de realidad. Lejos de rodearse de una guardia pretoriana que lo mantenga cauterizado, sano y salvo del 'populacho' se aviene a tomar una cerveza con aquel que le pueda aportar luz acerca de cualquier aspecto que se le escape. Y desde esa cercanía toma sus decisiones, que unas veces serán acertadas y otras menos y pese a su eterna sonrisa no le tiembla el pulso para llevarse por delante lo que haga falta. Queda aparcada aquella vieja teoría que esgrimían los defensores de lo indefendible por la que la 'diferencia cultural' impedía que al propietario alguien le explicase que había tomado un camino errático y que tanto me recordaba aquello que Patronio le explicaba al Conde Lucanor acerca de aquel rey al que le hacían creer que iba ataviado con telas preciosas hasta que alguien se atrevió a decirle que iba desnudo. Peter Lim llegó al Valencia desnudo de experiencia y envió a sus colonias a una presidenta tan desnuda de experiencia como de humildad. En los últimos tiempos parece que ha habido alguien que se ha atrevido a explicarle al amo que iba desnudo y Lim, pese a la 'diferencia cultural', lo ha escuchado. Se han hecho las cosas con cierto sentido común y van saliendo de forma razonable pese a las dificultades.

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