Que apliquen el 33

BORJA RODRÍGUEZ

En cualquier cafetería, bar o rincón de nuestras vidas se puede escuchar con ansia la petición popular de aplicar el famoso artículo 155 de la Constitución. No es muy extenso, al contrario y aunque la mayoría no se lo ha leído, el tema de la independencia catalana colea hace tanto tiempo que hasta el ama de casa más común cree con determinación y convencimiento de la necesidad de aplicar el 155 o el 33, da igual. El caso es aplicar algo, pero ya. Que haya cierta apariencia de que impera la ley. Los profesionales de la política, es decir los protagonistas del momento, miden estos días cada una de sus palabras. El más mínimo resbalón de alguno de ellos puede acabar con sus huesos en la cárcel. Hay algo que está claro y es que los humos se han rebajado pero no quita que la calle, el pueblo, España, tenga deseos de acción. Una acción dentro del marco de la ley y de nuestra Carta Magna. Se respiran ganas de colocar las cosas en su sitio tras años de pasividad, de un discurso cansino. Hay dos vías para lograrlo: la pacífica y la violenta. Esta última fue protagonista en la habitual manifestación en favor de los países catalanes que cada 9 de octubre por la tarde tiene lugar en la ciudad de Valencia. En esta ocasión, y tomada por muchos como una provocación, acabó de forma violenta. La otra es la pacífica, mediante el diálogo basado en unas reglas comunes para todos. Y si no hay viabilidad para que dos partes hablen el mismo idioma, solo queda el cumplimiento de la ley. Lo pide la calle, se comenta con los compañeros, se escucha en los bares. ¿Aplican ya el 155? ¿El 33? Espadas en todo lo alto con el catalán que dice que sí pero que va a ver si lo negocia, y con el gallego que no sabemos si va o viene. Apostaría por el gallego, arre carallo.

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