UN APLAUSO PARA LOS DEL AMPA

Cuando los agentes y responsables educativos quieren que parezca que consultan a los padres regulan las votaciones en el contexto del consejo escolar de los colegios; cuando pretenden frenar el ímpetu del profesorado, apoyan las votaciones censales para todas las familias del colegio. De éstas segundas hay pocas, pero de ahí es que la jornada continua la voten todos o las consultas a las familias que proponía el Decreto del PP en el tema de las lenguas. No hay que cambiar de tercio y así la nueva ley del plurilingüismo se dirime en los consejos escolares.

Éste es el uso más político de la participación de las familias en la escuela, una participación que en términos electorales es escasa: apenas el 14% de los padres y madres votan, cifras algo más altas en Primaria, algo más bajas en la Concertada y muy bajas en los institutos. En términos comunicativos, permiten a las minorías políticamente activas apropiarse de la voz de las familias con una homogeneidad forzada y estridente.

Ésta es la presencia de las familias en la gestión, organización y control del sistema educativo: una representatividad exigua, un poder subordinado. Porque en los consejos escolares, si no mandan los docentes es que manda la Administración.

Pero hay otra participación colectiva, dejando aparte la que es más interesante que es la individual, la de cada familia con el tutor de su hijo. Pero de las colectivas, hay un mundo paralelo al consejo escolar: el mundo de las AMPAs.

Las asociaciones de las familias están presente en el 95% de los centros y son, sobre todo, un ejercicio de voluntad. Así lo señala el informe "Las AMPAs en el sistema escolar español: cómo son, qué necesitan y en qué creen" que acaba de publicar la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). La mitad de las AMPAs dependen del impulso de menos de 10 padres y madres y apenas un 20% cuenta con más de 20 miembros. Por tanto, la primera de las conclusiones que permite extraer este estudio es la voluntariedad. Esto significa, por tanto, falta de estandarización y diversidad en el funcionamiento. Asimismo, también merece un reconocimiento a esos padres, fundamentalmente madres (el 80% según la FAD) que deciden dedicar tiempo al colegio de sus hijos y a la escolarización de los demás. No hablo de las federaciones, de las confederaciones y demás, que quizás también. De esos padres que madrugan un sábado para preparar bocadillos para una actividad en el colegio; que estiran un presupuesto escaso para que dé de si todo lo posible; que sustituyen sus desconocimientos por el entusiasmo. Y, sobre todo, porque por todo lo anterior son muchas veces criticados injustamente por otros padres y madres.

De ahí que la principal reivindicación de las AMPAs, según este estudio, sea la implicación del resto de las familias. Más del 90% de las encuestadas opinan que es muy necesario que más familias se impliquen. En segundo lugar está la faceta económica, pues el 50% no cuenta con estructura mínima, ni local ni siquiera ordenador, dado lo exiguo de sus recursos, ya que el 62% percibe una cuota anual de entre 10 y 20 euros. Casi la mitad, por último, pide mayor implicación de su centro escolar.

De las funciones que realiza una asociación de familias en los colegios hay tres que creo más relevantes. Una es jugar el mismo papel subsidiario que realiza la familia en un Estado rácano: atender sus carencias. De ahí que la mayoría se encarga de realizar actividades extraescolares para el alumnado, organizar servicios como las escuelas 'matineras' o disponer, si sus recursos lo permiten, ayudas económicas propias o programas de intercambio de libros de texto o similar. Relacionado con esto, hay un segundo rol de las APAs: la reivindicación. ¡Mucho respeto para las familias que exigen a las administraciones condiciones dignas para sus hijos!

La tercera función, no obstante, es posiblemente la que más les corresponde: generar comunidad escolar. Ser agente movilizador, activistas de la participación escolar. La participación escolar no es un capricho educativo. Crear un entorno social alrededor de la escuela genera redes de afectos ligados al entorno y potencia la sensación de pertenencia al colegio y todo ello mejora la Educación de nuestros hijos. Crea comunidad escolar. Las AMPAs son un elemento clave para extender nuestra Educación a contextos no lectivos. Y esas familias activas lo hacen por sus hijos y por los de los demás. Bravo.

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