Apartheid en l'escola

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

Quien cuenta la anécdota no es alguien sospechoso de ser parcial, defensor de un españolismo exacerbado o un independentismo radical. Sir John H. Elliott, natural de la objetiva y británica Reading, es un respetado historiador e hispanista. Autor de libros tan dispares como 'La España imperial' o 'La revuelta de los catalanes'. Cuenta el investigador en la prensa esta semana una experiencia casi histriónica. De cómo hace tiempo hablaba con un universitario catalán y el chaval se enrocaba en convencerlo de que la Guerra Civil había sido un conflicto entre España y Cataluña. «Toda una generación ha aprendido una historia deformada», lamentaba el catedrático y profesor emérito de Oxford. La diabólica herencia de los mismos colegios en los que hoy se reparten circulares a los padres para que dejen a sus niños ir a una manifestación independentista. Ocurrió en Olot. Como el que monta una extraescolar al parque de seguridad vial. O a una granja-escuela. Pero con mucho más burros a la cabeza, claro. Como se preguntaba Ángel Expósito en su genial columna radiofónica de esta semana: ¿Quién protege a los niños cuyos padres deciden simplemente que no quieren que se les utilice para absolutamente ninguna causa ideológica? ¿Hay manera más maligna de poner en el objetivo de la diana del destructivo 'bullying' a los niños de 12 años cuyos padres digan no a un uso político de sus hijos? Es puro y duro apartheid en las aulas. La escuela del odio. La misma que lleva a otros a jalear a policías y guardias civiles al son de 'a por ellos'. Belicismo gratuito ojalá sin infausto final. Yo no sé si el 1-O se votará o no. Pero la herida abierta entre vecinos, familiares, profesores, niños, policías, guardias y mossos no se arreglará el 2-O. Ni el 3-O. Y ahí sí que duele España.

Fotos

Vídeos