AMOROSO SAN VALENTÍN

Mª ÁNGELES ARAZO

Su fiesta se viene proclamando hace unas semanas y nos la recuerdan insistentemente desde los escaparates con la imagen de corazones, que igual decoran un frigorífico, que un juego de lencería, que un brillante, que unas flores. Y se nos asegura que no importa si el amor se esfumó, porque un buen regalo puede ser hasta milagroso.

A San Valentín lo nombraron patrón de los enamorados y no porque fuera un Romeo escalando balcones para abrazar a la dama, o se suicidara por un imposible logro. Nada. San Valentín fue un castísimo presbítero -allá en el siglo III- que tuvo la obsesión de formalizar matrimonios apenas intuía que una pareja se gustaba más de la cuenta. Ahora bien, sobre el origen amoroso del día existen multitud de leyendas.

Se cuenta que Claudio II promulgó un edicto prohibiendo el matrimonio a los soldados jóvenes, para liberarlos de ataduras sentimentales y sexuales, con el fin de que dedicaran todas sus energías al entrenamiento físico y la guerra. Pero Valentín casaba sin cesar y alentaba a que tuvieran numerosa prole para la gloria de Dios. Realmente era un precursor de los hippies y de aquella consigna de 'haz el amor y no la guerra'. Sin embargo, los emperadores romanos decidieron que si no rectificaba su actitud, lo sacrificarían. Y claro, lo cumplieron, cortándole el cuello de un tajo el 14 de febrero del año 281, fecha de anticipo primaveral -se descubrió después que los pájaros buscan su pareja estos días-. En fin, que por tal causa, en Italia se impuso en el siglo XV la fiesta 'de los novios', entregándose regalos para el futuro hogar. Un siglo más tarde ya se encuentra recogida esta festividad en Inglaterra, donde añadían al obsequio las tarjetas conocidas por 'valentinas', citadas en poemas anglonormandos de Chaucer, Gray y Goldsmith.

O sea que la campaña pro San Valentín y el amor no surgió de Estados Unidos, la llevaron los emigrantes de la vieja Europa; sin embargo, allí, con el afán de consumo y publicidad, nos la emitieron, obviando que el amor y los corazones tienen fecha de caducidad. Marketing.

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