Amazon mola; Puerto Mediterráneo no

FERRAN BELDA

La declaración pasó completamente desapercibida por la irrelevancia de las naderías que abordó el Consell en el pleno celebrado en Ademuz. Pero juraría que es la noticia político-económica valenciana del año, si no lo es de toda la legislatura. Preguntada por el posible interés de la multinacional Amazon en instalarse en Paterna, Mónica Oltra no dijo lo que Joan Ribó cuando la singapuresa Asian Resorts & Casinos le propuso montar un hotel de seis estrellas en el puerto. Ni mucho menos esgrimió los peros que sus camaradas de Medio Ambiente alegaron para rechazar el proyecto de construcción de un centro comercial y de ocio en esa misma localidad de l'Horta Nord. La vicepresidenta del Consell y número 1 de Compromís se mostró encantada de que sopese instalarse en la Comunidad Valenciana (CV). Y no sólo eso. «Estas cosas -agregó, dando a entender que está en la pomada- es mejor llevarlas con discreción». De donde sólo se puede deducir que para los nacionalistas y ecopacifistas en el poder vale más caer en gracia que ser gracioso. De otro modo es imposible entender una disposición tan favorable como distinta a la mantenida anteriormente con desembolsos infinitamente menos dañinos para la economía local que el que pretende realizar Amazon. A la promotora de Puerto Mediterráneo, por ejemplo, de nada le sirvió haber conseguido 47 informes favorables en cuatro años de tramitación burocrática. Llegó Julià Álvaro a la consejería y le tumbó la solicitud con 24 objeciones a cuál de ellas más pejillera. Jeff Bezos, en cambio, no ha necesitado echar una sola instancia para que la rocosa portavoz del Consell le abriera su corazón de par en par. El rumor de que estaría interesado en levantar un almacén en Paterna -porque lo que corrió allá por el mes de abril no fue un rumor; fue una cabra como la del trabalenguas: ética, perética, perimpimplética, peluda, pelada, perimpimplada, etc.-, bastó para que Mónica Oltra, la misma que consideró prescindible una inversión de 863 millones, se mostrase de lo más proclive a favorecer el advenimiento de este 'alien' y pidiese un ejercicio de responsabilidad a la prensa para que no se malogre la operación. Cuando no es la prensa la que lleva dos años espantando inversores y desestimando proyectos por prejuicios ideológicos. Pero, por lo que se ve, el capitalismo de Amazon no es «salvaje». Sus instalaciones no van a reducir el suelo urbanizable de Paterna. Y su actividad no va contaminar acústicamente. Ni a incrementar la movilidad motorizada; «de res te vull dir» paquete va, paquete viene. Ni a perjudicar al pequeño comercio; a santo de qué, como sí lo haría, y con saña, la del maldito Puerto Mediterráneo. Sólo arrasará sectores económicos completos mientras incumple los horarios comerciales que Compromís impondrá a las tiendas que sobrevivan a su competencia desleal. Pero, ¿y lo guay que será tenerlo a mano?

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