NO ALUDIR AL VCF

JOSÉ MARTÍ

Un lector granota muy correcto me recomendó recientemente, vía El Cabinista, no aludir al otro equipo de la ciudad en esta columna blaugrana. «No me siento cómodo cuando los leo», aducía. Pido disculpas si en algún momento algún levantinista se ha podido ofender o incomodar por mis textos. Nada más lejos de mi intención. Por eso tomo nota de esta cariñosa recomendación. Intentaré ignorar la existencia del otro club de la ciudad, procurando de ese modo no rebajar el nivel de los comentarios con cuestiones que, en realidad, poco pueden importar al sufrido seguidor granota que ya tiene bastante con lo suyo y que diariamente padece en esta ciudad el bombardeo y la presión monopolística blanquinegra. Para que se hagan una idea, algo así como la que tenemos que soportar quienes no somos del Madrid o del Barça a nivel nacional. Ay, pido perdón también por citar a estos dos equipos en esta columna llamada Vivencias Granotas y que, por tanto, no debería referirse ¿nunca? a otros equipos, aunque se haga desde la óptica levantinista. Pensándolo bien, el contraste y la rivalidad sana entre conjuntos de la misma ciudad es positiva y enriquece a ambos. Sería impensable la existencia de un Betis carismático sin el Sevilla de los palanganas, el Atleti 'indio' sin el Madrid o el Espanyol perico sin el Barça. La rivalidad forma parte de su ser intrínseco, de su historia y su modo de pensar y actuar. No se puede separar ni entender el uno sin el otro. Sobre todo del menor que siempre ha subsistido, crecido y madurado a la sombra del poderío hegemónico del mayoritario que mira por encima del hombro. Pero, si lo desean, podemos ponernos anteojeras y caminar hacia adelante ignorando al vecino con el que compartimos el día a día en calles, oficinas o aulas. O, por el contrario, actuar con naturalidad y mirarlo muy de vez en cuando, aunque solo sea para hacer chanzas, compartir risas acerca de la 'plopiedad singapuleña' y fomentar un pique sano. En definitiva, mantener una «belicosa, confiada y civilizada discusión» fraterna, como sostiene el gran Miquel Nadal en su Marcador Dardo. Bueno, lo de «fraterna» no lo dice él. Es cosecha propia.

Quizás este lector también se irrite cuando escuche gritar por la megafonía del coliseo de Orriols al speaker Pau Ballester aquello de «se sent, es nota, València es... granota». ¡Qué atrevimiento referirse a si la ciudad es de un club o de otro, por mucho que uno ahora haya alcanzado el histórico récord de los 20.000 abonados! O puede que se afrente cuando lea en el precioso nuevo envoltorio del Estadio, en grandes letras, «L'equip del valencians»... Por favor. ¡Cómo osan! Un respeto.

En cualquier caso, si alguien se ha sentido ofendido en algún momento reitero mis disculpas. Gracias por el consejo. Tomamos nota. O no.

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