Almas a cascoporro

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

A la hora de valorar las cosas por su cantidad, siempre se acaba comparando. ¿Fueron muchos manifestantes al 18N o la semana antes a la anticatalanista? Pues fueron los que fueron, que nosotros los contamos con las aplicaciones que ahora apañan esas cosas en un ratito, pero al margen del número está si esa cifra es o no es suficiente.

De lo que no hay duda es que en Les Corts hay también multitudes, si no de personas sí de almas. Animados de ánimas están en el parlamento, donde se mira detrás de una puerta y aparece un alma política con la que aún no se había contado. Dicen que por las noches se oyen voces por los pasillos de la Cámara y son los espíritus de los partidos discutiendo sobre quién tiene razón. Los que peor lo llevan son los ectoplasmas políticos con cuentas pendientes, esos que generan ecos extraños donde piden infrafinanciación o agua para todos.

Sobre esta situación tan peculiar se hizo eco esta pasada semana el PSPV, que denunció que el PP tiene «doble alma y ningún corazón». Fíjate qué raro, pues en la Cámara valenciana hace una apuesta blanco contra la sequía y en el Congreso de los Diputados, explican los socialistas, apuesta negro. Esta cosa bipolar les parece «insólita» en Blanquerías, calle donde aún está la sede de ese partido que durante meses sostuvo un mismo nombre (corredor mediterráneo) para dos trazados distintos, uno con vistas al Mediterráneo y otro a la estepa castellana. Es ese mismo PSOE donde conviven barones que ven lógico eliminar parte de la deuda autonómica mientras otros entienden el asunto justo al revés. El alma trizada de socialistas y populares se ve acompañada por la de Ciudadanos, que firma a troche y moche todo tipo de manifiestos mientras sus líderes en Madrid dicen lo contrario. Ya pasó en su momento que los de Cs iban a votar a favor de dar por finiquitada Cofrentes y de repente, un alma se puso al teléfono y le dijo a los naranjas valencianos que la central nuclear no se toca, y vaya que si se la comieron. Alma con patatas. Y también se la zamparon cuando el PP defendió las diferencias entre el valenciano y el catalán y aunque inicialmente en Cs habían decidido secundar la idea, desde Barcelona les explicaron que no lo iban a hacer, y así fue. A los podemistas les pasan cosas parecidas de tanto en tanto. Y en Compromís no pueden sacar mucho pecho porque ese «insostenible» alcalde de Alicante, según sus líderes, se quedará en el puesto porque ellos le sostendrán frente a cualquier intentona. Almas a cascoporro, a porrillo, a tutiplén, rebosante de ánimas está Les Corts a pesar de que los portavoces sí ven la duplicidad ajena pero no la propia. «No es lo mismo», dicen, pero el que lo mira desde fuera distingue perfectamente que la Cámara está de almas hasta los topes.

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