EL ALJIBE

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Sorprendía la calidad del agua, cristalina, azulona, mansa. Similar a la de las calas de Formentera frecuentadas por futbolistas, millonarios e italianos de turismo buscavidas que son la plaga de nuestros calurosos días. Mirar ese agua tan límpida provocaba ganas de zambullirte de inmediato. Y lo curioso es que esa laguna la encontramos bajo nuestro asfalto pues ha brotado gracias a las filtraciones hasta acomodarse apacible en el repecho de una línea de metro inacabada.

Hemos descubierto ese lago azul gracias a la simpática travesura de un par de youtubers. Navegaron sobre esa alfombra de agua purísima con una cutre barcaza inflable. La pera. La repera. Recuerdo que, hace unos diez años, caminando cerca de una boca de esa línea de metro en obras, me topé con un amigo ingeniero. Sonrió malévolo y me dijo: «Las obras acaban pronto, ya no hay dinero y esto se quedará en plan agujero negro...». Pensé que era un cenizo, pero acertó. Hoy, sobre ese ramal de metro en fase de coitus interruptus o de gatillazo ladrillero, recae el poder de la naturaleza y así se ha creado una suerte de aljibe que escapó a la previsión humana. Con los pantanos de la Comunitat tiritando alarmados debido a la sequía y aquí, bajo nuestros pies, emerge una laguna azul donde sólo falta la joven Brooke Shields de aquella cursi película nadando desnuda. Ya que corren tiempos sostenibles igual bombean ese agua transparente para regar los naranjos que siembran de naranjas nuestras aceras o algunos parques públicos. Aunque sería una pena, me gusta creer que existe una ciudad subterránea y clandestina liberada de nuestras cadenas. Si los youtubers fuesen cinéfilos habrían recreado la escena de 'El verdugo' donde los picoletos buscan en las cuevas del Drach al pupilo de Pepe Isbert. Lástima de youtubers graciosos pero zoquetes...

Fotos

Vídeos