Un alivio para Meriton

HÉCTOR ESTEBAN

A Meriton la jugada le ha salido redonda. Lim flota. El cántico en Mestalla de "Peter vete ya" es cosa de la temporada pasada. Ya no hay pancartas ni pañuelos. Se ha firmado una tregua. Mateu Alemany y Marcelino han logrado que por ahora sólo se hable de fútbol. Lim incluso pisó el estadio en la jornada inaugural. Ni aprecio ni desprecio. El mejor síntoma. El presidente, Anil Murthy, ha logrado llegar al final del mercado impoluto. En primer lugar, porque la afición aplaudió la salida de Layhoon Chan, la dama de hierro que abandonó por la puerta de atrás. Y en segundo lugar, porque ha sido el director general el que ha asumido las atribuciones de confeccionar una plantilla y es la voz que tiene que dar las explicaciones. Alemany focalizará los éxitos y los fracasos. Meriton buscó un perfil en el que parapetarse, alejado de los impulsos de Amadeo Salvo, capaz de modular el mensaje y con la espalda tan ancha como para asumir la opinión en cualquier debate. Murthy no se ha quemado en la negociación de ningún fichaje. Por arriba ha asumido la obligación Lim y por debajo, Alemany. Un posicionamiento cómodo mientras el equipo gane partidos. Su prueba de fuego llegará a finales de año en la junta general de accionistas. Además, dejar en manos de gente de fútbol la elección del entrenador ha aliviado a Meriton, que deja hacer como única manera para recuperar el prestigio. Marcelino ha inyectado de nuevo la ilusión por ganar, un viento a favor que aparca las rencillas con la propiedad. O al menos las disimula. Meriton no ha tenido que salir ni a explicar el papel del director deportivo, José Ramón Alesanco, y los miembros de la secretaría técnica. De Alesanco son Zaza y Orellana mientras nadie diga lo contrario. Por el primero se han pagado 16 millones de euros –más dos por la cesión– y hasta el cierre de mercado se ha buscado un atacante por si las moscas. Y del chileno poco que decir. Marcelino ya le dijo a mediados de julio que no contaba para el proyecto y que se buscara equipo. Un recado sin continuidad y que se ha convertido en el único borrón en el nuevo proyecto. Nadie dirá que Alesanco es ajeno al consenso en las incorporaciones pero nadie dirá tampoco que los nuevos jugadores que han llegado estaban en la carpeta del director deportivo. Mientras el barco navegue, la convivencia será por conveniencia. Ni siquiera se ha puesto en discusión el nuevo modelo para fichar, donde el exceso ha derivado en una plan "low cost" ante la escasez de dinero. La austeridad contrasta con el despilfarro anterior. El acierto es fruto del trabajo. Se ha gastado lo posible con el máximo acierto aunque tampoco hay que esconder que muchos refuerzos vienen de prestado, con el fin de lograr de alquiler lo que se prometió a base de talonario.

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