Alerta a los menores

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

En estas últimas semanas hemos asistido a numerosos delitos, algunos sangrientos y otros execrables, cometidos por menores. He leído que la Policía advierte que los delitos cometidos por menores han aumentado, y de modo especial los sexuales. Y surgen los comentarios en la prensa y en las redes sociales. ¿Qué está pasando? ¿Cómo poner remedio?

Los padres. En primer lugar, los padres, porque ellos son los esenciales y primarios responsables de la educación de sus hijos. Reconozco que en los tiempos que vivimos la educación de los hijos resulta, en ocasiones, complicada: escaso tiempo que los padres dedican a sus hijos, influencia de las redes sociales en los hijos, turbulencias de las edad, etc. Los padres deben ser responsables. Si necesitan ayuda, que se asesoren. Si no saben cómo actuar, que pregunten a los expertos en educación. Y si tienen que castigar a los hijos... ¡que lo hagan! Y, por favor, que se acostumbren a decir que no cuando haya que hacerlo. En segundo lugar, los Servicios Sociales de atención a los menores. En ocasiones den ser ellos quienes sustituyan a los padres en la educación. El Estado es subsidiario en la educación de los menores. Y desgraciadamente vemos cómo esos servicios actúan tarde o mal. La Justicia. Y cuando la Justicia debe intervenir es que antes algo se ha hecho mal. Debe de ser el último recurso al que acudir para la protección de los menores o su reinserción. Ya la Justicia poco, más bien nada, puede hacer cuando los autores del delito son inimputables por su edad. No me olvido de los Centros Educativos, que son los colaboradores de los padres, no esenciales y primarios educadores. Y la sociedad, porque una sociedad que contempla los delitos de los menores con pasividad, está cercenando su futuro.

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