El agua como recurso escaso

El agua como  recurso escaso
Álex domÍnguez

El agua de la que depende la vía vegetal, animal y humana es un recurso limitado cuyo volumen en el planeta Tierra es un valor constante. Hoy disponemos de la misma cantidad de agua que existía hace millones de años, no más. De los recursos hídricos mundiales según la FAO, tan solo el 3% es agua dulce o 'agua azul' (procedente de ríos, lagos y agua subterránea), y de ella alrededor del 65 % es hielo, situado en los casquetes polares, un hielo, que con el cambio climático, está pasando por licuación a formar parte del agua salada de los océanos.

De este 'agua azul' casi el 80% la consume la agricultura para producir alimentos, el 11% los humanos, en nuestra ingesta diaria, higiene y usos domésticos, y el restante 9% se requiere para usos industriales. En el balance hídrico también hemos de contar con el 'agua verde' o agua que, procedente de la lluvia, permanece en el suelo, y que por evaporación o transpiración de las plantas vuelve a la atmósfera. Y finalmente contamos con el 'agua gris', que es aquella agua contaminada, consecuencia de su uso en el ámbito doméstico, industrial y urbano.

Frente a la evidente limitación de 'recursos hídricos azules', la ONU nos alerta de que los actuales 7.500 millones de habitantes que pueblan la tierra alcanzarán los 9.700 millones en el 2050, y esa población requerirá un incremento del 60% de alimentos sobre los consumidos actuales. China por ejemplo tiene un consumo medio de carne de 5,4 kilos por habitante al año, frente a los 17,5 kg de Europa; su consumo de leche es de 10,4 litros por persona, en Europa el consumo es de 68 litros. Su aumento de nivel de vida los llevará a estos consumos europeos.

Semejante reto ya se está planteando en la India (que llegará a los 1.800 millones de habitantes en los próximos diez años) y también en Turquía. Ello obligará a disponer de más tierra agrícola, más agua azul, y más tecnología y genética para responder a un triple desafío. Lograr un mayor abastecimiento de agua y de mejor calidad; incrementar la producción de alimentos agrícolas y ganaderos para reducir las hambrunas y gestionar el agua y su gobernanza en un escenario de cambio climático.

Ante un recurso natural limitado, vital, renovable e irregularmente distribuido, como es el agua, surge un aumento de población permanente. ¿El reto de lograr más agua y más tierra agrícola tiene soluciones? No caigamos en la desforestación y roturación de bosques -como hizo Brasil en la Amazonia- para aumentar el terreno agrícola, que como masa arbórea absorbedores de CO2 y emisores de O2, son imprescindibles para paliar y reducir el cambio climático.

Se atribuye a J.F. Kennedy la frase «quien fuere capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de dos premios Nobel, uno por la Paz y otro por la Ciencia». Tenía razón. En España se luchó, incluso se mató, en tiempos pasados por el reparto del agua. Tenemos un ejemplo muy cercano. Para evitar conflictos mayores, establecimos el ya milenario Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia para que, ante él, los regantes de las nueve acequias subsidiarias del Turia dirimieran sus conflictos. Con el paso de los siglos estas disputas no sólo no han cesado... sino que incluso se han globalizado.

Gran parte de las actuales migraciones mundiales, incluida la interminable invasión de pateras que surcan el Mediterráneo para llegar a las costas europeas son 'migraciones humanas con trasfondo medioambiental', motivadas por la carencia de agua y alimentos en los países Subsaharianos. Actualmente tenemos múltiples disputas. La lucha persistente entre Israel y Palestina por los recursos hídricos de Cisjordania y la franja de Gaza. El conflicto por las aguas del Éufrates y el Tigris entre Turquía, Siria e Irak. Problemas entre Zimbawe y Mozambique por el río Zambeze. Otros conflictos perennes y constantes entre Sudán y Egipto sobre las aguas del Nilo, y las presas que pretende hacer Sudan.

Además, hay enfrentamientos entre Mali y Nigeria por la presa de Akosombro en el río Volta, al sudeste de Ghana (el mayor lago artificial del mundo con 8.500 Km2). Y también conflictos entre Bolivia y Chile (con gran escasez de agua), que provocan constantes incidentes por el Lago Silala en el altiplano andino, además del acuífero guaraní, gigantesco reservorio natural de agua que se extiende por debajo de parte de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Estas reflexiones sobre la escasez del agua y su uso eficiente nos plantean el dilema sobre qué producir en cada país o zona geográfica y dónde es más eficiente su producción. Eficiencia que nos lleva a romper esquemas tradicionalmente aceptados en cuanto a los cultivos agrícolas y el uso eficiente del agua. Estamos ante un 'cambio de época', no ante una 'época de cambios'. Nos obligará a modificar tanto nuestros actuales modelos productivos agrícolas como abordar las prioridades marcadas en el Pacto Nacional del Agua.

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