Agente doble

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

Los goles hay que saber por dónde te los pueden meter. Y adelantarse. No les voy a contar ninguna historia de fútbol, porque no es el sitio y porque uno ya tiene bastante con escandalizarse con las cifras que los clubes de fútbol manejan por los traspasos. Casi cuatro millones de parados -no entiendo que se pueda sacar pecho con una cifra así- y hay quien está dispuesto a pagar 180 millones de euros para taerse a un crack de 18 añitos. Allá cada cuál. Decía que uno tiene que anticiparse, ver venir qué posición debe de adoptar en cada momento y obtener los consiguientes réditos. Quizá no sea una postura demasiado honesta ni coherente, pero como mínimo garantiza éxitos. A Manolo Mata algunos compañeros de partido -recuerden aquella famosa clasificación de ‘amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y... compañeros de partido’- le llaman agente doble. No le conozco al portavoz socialista mayor afición por el espionaje o por las tramas policíacas que la que pueda tener usted o yo mismo. La denominación, todo lo cariñosa, o no tanto, que consideren, hace referencia a la cercanía que Mata tiene y muestra, tanto con el secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, como con la líder de Compromís, Mónica Oltra, de tal modo que uno nunca sabe si su posición responde más a los intereses de uno o de la otra. El líder del PSPV acaba de confirmar que Mata ocupará la vicesecretaría general del partido. Un premio merecido a quien ha bregado con empeño y éxito para mantener engrasada esa relación política de los socios del Botánico que en más de una ocasión (y las que vendrán) ha estado a un tris de saltar por los aires. Puig premia a Mata por ello. Pero también porque el portavoz socialista abandonó la bandera del sanchismo tras las primarias federales para volver a abrazar la fe en el secretario general en las del PSPV. Y también para dejar sin señalar a un número dos que pueda tener ambiciones políticas de futuro -igual Jorge Rodríguez ya lo ha entendido-. Y para poner nerviosa a Sandra Gómez, la acabe o no incorporando a su ejecutiva, que a estas alturas ya sabe que si las encuestas a diez meses de 2019 dan opciones de lograr la alcaldía, su partido jugará con Mata y no con ella. Y también para que Izquierda Socialista, sea la corriente oficial o los referentes apartados de la misma, no exija mucha más cuota en la nueva dirección. Y de paso, para mejorar la imagen de una ejecutiva hasta ahora invisible, fichando a un portavoz parlamentario que se ha ganado merecida fama entre los medios de comunicación de habilidoso en la negociación y aguerrido en el debate. Y sobre todo: ya nadie podrá decir que Puig no incorpora al sanchismo a la ejecutiva del PSPV. Mata es el ejemplo.

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