2018: RECOMIENZA LA LEGISLATURA

PABLO ROVIRA

Quién diría que ya hemos cruzado, con holgura, el ecuador de legislatura, pues parecen recurrentes los asuntos abiertos. Las cuestiones que seguirán marcando la agenda educativa en este 2018. Como si fuera aquel verano de 2015, las infraestructuras, los interinos, el plurilingüismo y la ley valenciana de Educación repiten como los temas de actualidad. No se confundan. Si ésta es la sensación no es por letargo administrativo o por mera procrastinación. Al contrario, la reiteración se debe más a los trompicones normativo-políticos que suelen ser causa de rectificaciones.

Es este el contexto en el que se mueve la propuesta de ley de plurilingüismo que desde ayer se debate en Les Corts. 2017 terminó con la derogación del decreto por parte del Consell y el nuevo año, como si fuera una nueva temporada de una serie televisiva, comienza con la reunión en comisión de este lunes.

Este debate sobre la lengua vehicular en la escuela enfrentará los argumentos escolares que defienden la inmersión con los sociales que defienden la libertad de elección. Pues justamente ahí se encuentra el debate porque no vale de nada argumentar con prurito técnico si es en ausencia del resto de derechos políticos de la población a la que se sirve. No obstante, ya se vio con el debate del decreto: los argumentos también se adaptan a las necesidades políticas del día a día. De estas necesidades políticas del momento -incluso de los contagios argumentativos que nos traiga el no-acabar-nunca catalán- también dependerán las posibilidades de consenso de esta ley. Otras urgencias lleva la propuesta de Ley Integral Valenciana de Educación (LIVE), una LIVE no muy viva. A estas alturas, el plan inicial conllevaba tener algún borrador sobre la mesa que presentar en una ronda de actos públicos comarcales. Hay que recordar que la promesa de esta ley es el único punto educativo consensuado que figura en el Acuerdo del Botánico pero que nunca encuentra su momento político para saltar a la actualidad. El plurilingüismo, el nuevo modelo de Educación Inclusiva, los conciertos... Todo adelanta a la ley. No obstante, estos primeros meses de año serán claves para conocer si el proceso iniciado hace siete años en una comisión de Les Corts concluye esta legislatura o seguirá siendo una quimera de la política educativa.

Sobre todo, ya digo, porque no parece que la LIVE lleve la misma velocidad que el resto de asuntos, aunque alguna de estas prioridades tienen ahora su segunda vuelta. Como el plurilingüismo, las construcciones escolares también estarán presentes este 2018. El inicial plan de Infraestructuras ha sido sustituido por Edificant, un programa que involucra a los ayuntamientos en el proceso de planificación, concurso y construcción de los centros educativos previstos. Ahí el presidente Puig tiene un importante reto: conseguir que la agilidad municipal buscada no distorsione la homogénea calidad de un sistema educativo autonómico. Al mismo tiempo, con el periodo electoral galopando por el calendario, la sensibilidad de los alcaldes en estar o no estar en la lista de prioridades, o de que las inversiones propuestas entren por entero o de manera parcial, estará a flor de piel.

Lo dicho, asuntos que estaban ya al inicio de legislatura pero que entremedias han tenido que rectificarse. Lo mismo sucede con la jornada continua, con la nueva propuesta de crear una partida presupuestaria para subvencionar actividades extraescolares que antes se prometían siempre gratuitas. Los argumentos técnicos, de nuevo, se adaptarán a la realidad política.

2018 también es año de oposiciones docentes, lo que significa que volverá el tema educativo recurrente por excelencia: la polémica sobre el personal interino. En esta ocasión se añade la intención del Ministerio de que las pruebas selectivas sean, a la vez, eliminatorias. Se volverá a hablar de aulas de dos años con la gratuidad de las escuelas municipales, de los currículos de ESO y Bachillerato con el retorno de la Filosofía -y de Gimnasia-, de la aplazada negociación de las plantillas docentes, del pago delegado y los conciertos. En cambio, quizás pase desapercibido el cambio del modelo valenciano de Educación Inclusiva y muera por inanición el pacto de Estado de Educación. Entre los entretenimientos florales, podemos citar la posible polémica escolar de la ley de memoria democrática e histórica. Recomenzamos este 2018 la legislatura.

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