Las Provincias

Maletas

Estos días se dejan ver por las calles, estaciones de trenes y aeropuertos. Son una extensión de nosotros mismos. No hay dos maletas iguales, al menos, en su interior. Nunca se hace el equipaje pensando en que se va a malograr ni introducimos prendas y artículos que deseamos perder, al contrario, elegimos lo imprescindible, aunque no siempre acertemos, para poder sobrevivir en un destino distinto al de partida. Todos tenemos objetos de los que nos gustaría desprendernos que caben en una mochila: apuntes de la facultad de asignaturas que ya no existen, divisas de países a los que no regresaremos, fotografías de exnovios, declaraciones de Hacienda de hace una década, recibos de aparatos que no se fabrican... Nadie se encarga de extraviarnos estos artículos ni de limpiar las huellas del pasado obsoleto ni de borrar los recuerdos plúmbeos. Ojalá existiera una aplicación que nos ayudara a despojarnos de lo que no necesitamos y poder así descansar un poco de nosotros mismos.