Las Provincias

FATIGA Y HARTAZGO

Dado que estoy harto de que vayan deteniendo a la gente por medio de su estado avanzado de corrupción, he decidido pasar a lo que se llama frivolidad... al menos hoy.

Creo que no es lo mismo ser corrupto que estar corrupto y eso es lo que parece que ocurre a ciertos niveles. Da fatiga oír declaraciones de «yo no sé nada». Es un equivalente al «a mí que me registren».

Voy a prepararme para el próximo verano tras la huella dejada por la corta y calurosa Pascua. Revisaré mi estado corporal, quiero saber si doy asco en la playa. Lo primero la psiquis. Voy a procurar evitar la herida moral que me causa el oír el cómo tanto sinvergüenza utiliza el dinero que le doy al Estado, por la vía de D. Cristobal, en beneficio propio.

He visto la nómina de 6.222,21 euros al mes del diputado de la Asamblea de Madrid el señor Espinar. Se habló mucho de su conducta pública a cuenta de un intercambio de propiedad por una vivienda subvencionada y se le acusó de especular al tiempo que él se rasgaba las vestiduras. Alegaba para su actuación su falta de dinero y crédito.

Estoy contento porque ahora yo participo de su nuevo estado económico. Se ve que ha funcionado el viejo dicho de «Dios aprieta pero no ahoga», por lo menos a este señor. Aleluya.

Empiezo a pensar que aquellos bañadores de cuerpo entero tenían como objetivo no tanto la moral como el ocultamiento. Parece que solo se habla de la celulitis en las señoras y por mucho dinero, tratamiento y vida sana recomendada por mil cremas, la celulitis citada aparece traidoramente a partir de cierta edad y circunstancia, por ejemplo tras un parto.

Declaro solemnemente que no he parido y sin embargo esa lacra grasienta está aupada en mi cuerpo serrano. Ya sé que se recomiendan acciones que afectan a la ingesta de alcohol, al sedentarismo para lograr alejar de mí este cáliz adiposo.

O sea que no puedo ver ningún partido de Champions, beber cervecitas, dar una cabezadita al mismo tiempo que el asqueroso telediario, ni consumir pisto con embutido. Reflexionaré. Me voy a almorzar.