Las Provincias

EL REVÉS DE LA TRAMA

Se han desbordado las aguas del Canal de Isabel II y bajan turbias porque la fuente no era ni clara ni serena. El golpe judicial contra la corrupción de lo que queda del PP madrileño ha entristecido a Esperanza Aguirre, que dice que no sabía nada, porque ella no se mete en esas cosas económicas. El que sí se metía era su mano derecha, Ignacio González, detenido por la Guardia Civil en su domicilio, ya que nadie puede detener su afición a llevarse lo que no es suyo. Suele pasarle a los 'hombres de confianza'. Se toman demasiados y necesitan cómplices. El juez Eloy Velasco le imputa, junto a otros once detenidos, los siempre 'presuntos' delitos de prevaricación, organización criminal, malversación, cohecho, blanqueo, fraude y falsificación documental, dejando a un lado la extraña adquisición de un ático en Estepona. Hay que reconocer que el ahora enchironado Ignacio González tenía buen gusto y además sabía repartir. El arresto no augura nada bueno para el insaciable Ignacio, al que sus amigos llaman Nacho, que ha conseguido dejar a su partido hecho pedazos y a Esperanza Aguirre sin palabras, pero no sin disculpas. Calcula esta señora que ha debido nombrar a unos 500 cargos en sus 33 años de vida política y que únicamente dos le han salido ranas. No es mal balance, porque hay ranas capaces de saltarse la charca y caer en piscinas ajenas, de Brasil, de Colombia o de la República Dominicana.

A los tapices no conviene darles la vuelta. Se nota donde estaban los nudos de la cuestión, que siempre son de dinero. Se agranda el boquete que le han hecho al PP los ladrones disfrazados de gente honrada. El 'caso Gürtel' y el 'caso Púnica' pueden traer loco al serenísimo Rajoy, mientras se sigue investigando al consejero de 'La Razón' y a su director por coacciones sobre la Comunidad de Madrid, «castillo famoso» por sus coacciones y sus investigaciones.