Las Provincias

¿Qué podemos esperar de Francia?

Durante los últimos meses, cada candidato a la presidencia francesa ha ido afinando sus propuestas en materia de política exterior, en buena medida como reacción a la política seguida por el presidente Hollande, juzgada por sus adversarios como demasiado intervencionista o demasiado complaciente. Estas propuestas van desde la salida de la OTAN hasta la creación de un visado humanitario para acoger a los refugiados, pasando por la reforma de Schengen. Palabras mayores. Si bien la política exterior siempre ha jugado un papel importante en Francia, uno de los pocos países europeos con una política exterior de peso, ésta toma una relevancia particular en el contexto actual. Sin ánimo de ser exhaustiva, el próximo presidente tendrá que hacer frente a varios nudos gordianos gestados durante la última legislatura:

La cuestión de la defensa europea. Cuando el 'brexit' se culmine, en 2019, Francia será la única potencia nuclear europea y el único país europeo miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Tradicionalmente recelosa de la OTAN y (al menos oficialmente) favorable a la creación de una defensa europea independiente, el momento parece oportuno para llevar a cabo adelante este viejo proyecto francés, facilitado por las posiciones de la administración Trump. No obstante, ello requeriría un avance en el proceso de integración europeo, lo que a día de hoy no parece muy popular entre los candidatos a la presidencia ni entre muchos países de la UE, temerosos de que solo una alianza con EE UU pueda ayudarles en el caso de una confrontación con Rusia.

La guerra en Siria. La situación en Siria ha sido un auténtico quebradero de cabeza durante la legislatura de Hollande. Francia, contraria al régimen de El-Asad, vio muy cerca la posibilidad de una intervención cuando en 2013 Obama amenazó al régimen sirio sobre las líneas rojas (utilización de armas químicas), pero tuvo que abandonar ante la marcha atrás dada por Washington. A pesar de los diferentes aspavientos realizados para mantenerse en primera línea, Francia quedó marginalizada, siendo Rusia y Estados Unidos quienes se ocuparon bilateralmente del asunto. El ataque reciente ordenado por Trump contra las posiciones de Al-Asad, puede volver a poner sobre la mesa la opción defendida hasta ahora por Francia, siempre y cuando el nuevo presidente quiera alinearse con la administración Trump en detrimento de Rusia, lo que, dadas las posiciones de los diferentes candidatos, no parece evidente.

La lucha contra el terrorismo. Desde 2014 Francia ha llevado a cabo varias operaciones militares en el exterior para luchar contra el terrorismo islamista. De entre ellas, la operación Berkhane (Sahel) y la operación Chammal (Irak y Siria) aún están en estado de ejecución. Al despliegue exterior se suma el interior como consecuencia de los atentados que han golpeado el país desde 2015, pues no hay que olvidar que el país se encuentra en estado de emergencia desde noviembre de ese año, lo que ha supuesto un elevado coste militar. En un momento en el que la sostenibilidad de las cuentas públicas está en boca de todos los candidatos, el mantenimiento de estas operaciones en el exterior podría ser revisado.

La política europea. Tras el 'merkozy', Hollande llegó a la presidencia con un programa muy definido, siendo uno de los puntos principales la reorientación de la Unión Europea. Acabar con la austeridad o, al menos, mitigarla con una política de crecimiento y empleo que hiciera contrapeso al Pacto Fiscal Europeo, cuyo tratado, negociado por Sarkozy, grababa a fuego las famosas y controvertidas 'reglas de oro'. Si bien el Pacto para el Crecimiento propuesto por Hollande salió adelante, éste no estuvo a la altura de la crisis que afectaba a Europa. Constreñida por su propia situación económica y por un ambiente europeo poco favorable, los (loables) intentos de Hollande, pronto se vieron llamados a integrar la lógica de la dinámica europea. Esto ha hecho que el electorado haya percibido este punto como una de las promesas incumplidas de la legislatura y, de forma más estructural, como un reflejo de la pérdida de peso de Francia en Europa.

La relación con Rusia. Este es uno de los aspectos más populares de la campaña electoral, debido al entorno internacional. La relación con Rusia durante la legislatura de Hollande se ha caracterizado por un intento de evitar la confrontación directa (por su posición de mediador en el conflicto en Ucrania) así como por una marcha inexorable hacia ella (debido a la política en Siria). Uno de los desencuentros más notables entre Hollande y Putin tuvo lugar el pasado octubre cuando éste último anuló su visita a París, prevista para inaugurar una catedral ortodoxa. Ello ocurrió poco después de que Rusia vetase una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas propuesta por Francia pidiendo el fin de los ataques aéreos en Alepo. De los cuatro principales candidatos en liza, tres se han manifestado por una política de acercamiento a Rusia, como una manifestación de la tradicional independencia gala, solo Emmanuel Macron se decanta por una política más dura.

Ante un clima internacional volátil, la política exterior francesa adquirirá una relevancia particular para Europa. En un momento en que la propia pertenencia a la Unión Europea es puesta en cuestión, la necesidad de este país de percibirse como autónomo e independiente puede producir el efecto perverso de alejarlo del tablero de juego, dejando de paso con ello al gigante europeo con su voz de enano.

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