Las Provincias

PERMISO ESPECIAL

Aparcar por las bravas sin padecer el riesgo del multazo inminente era habitual prerrogativa de los coches oficiales que socarraba el alma de los contribuyentes. Si atravesar la vida encapsulado en uno de esos coches ya nos fastidia bastante por la lejanía blindaba que segrega el líder frente a su grey, lo que se nos antojaba imperdonable es lo de aparcar por el morro sobre cualquiera acera. Ahí emergen los celos habituales del que aprovecha un chollo del que jamás podremos beneficiarnos. Y eso jode. Vaya que sí.

Sin duda agarrar la poltrona del poder implica un cambio. La cruda realidad, ay, se impone, y la recta mirada que se derramaba desde las filas de la oposición se desvía cuando se detenta el mando. Los colores, los apetitos, las percepciones y las necesidades se transforman porque el ángulo desde donde se observa experimenta otra inclinación. Compromís ha pasado de fotografiar los vehículos que trasladaban las osamentas de los anteriores jefes a pedirle a la policía que respete los 'permisos especiales' de los coches oficiales. Lo que antaño denunciaban con ahínco, y bien que hacían, hoy adquiere otro contorno. Detecto además un escaso respeto hacia el curriqui moliente con ese gozoso 'permiso especial' del coche oficial. 'Especial' supone colocar una barrera entre nosotros y los demás. 'Especial' se usaba mucho durante las seducciones adolescentes para marcar el terreno y la diferencia que nos convierten en únicos objetos del deseo ajeno. Compromís nos vende la posibilidad de un mundo feliz donde todos deberíamos ser iguales, pero luego apuestan por ese 'permiso especial' para que sus coches aparquen empleando el libre albedrío que se nos niega. De nuevo se confirma ese 'haz lo que yo diga, no lo que yo haga' tan estimado por la casta y los que se creen especiales o superiores.

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