Las Provincias

El crecimiento debe continuar

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció ayer una subida oficial de la previsión de crecimiento del PIB para este año al 2,7% (dos décimas más que la incluida en el proyecto de Presupuestos). Una revisión que sigue a las realizadas por diversos organismos, como el FMI o el Banco de España. Rajoy completó su discurso con la promesa de mantener el espíritu reformista: «No se puede dar marcha atrás en las reformas porque han funcionado, no se puede desandar el camino de la recuperación, hay que seguir con las políticas reformistas, porque el mundo cambia día a día y no podemos quedarnos atrás». Es indudable que nuestra economía progresa con más celeridad de la prevista, lo que justifica el optimismo. Sería injusto no admitir lo mucho que se ha avanzado, y para entenderlo basta con dirigir la mirada hacia los años más duros de la crisis, de los que todavía estamos saliendo gracias al sacrificio de todos los actores. Admitida esta esperanzadora coyuntura, sería un error conformarse con lo conseguido, ya que el siguiente paso debe ser la resolución de los problemas de estructura social derivados de esa crisis. Por una parte, el desempleo actual sigue siendo relevante -aún era a finales de 2016 del 18,63% según la última EPA publicada- y el trabajo que se genera es precario y de mala calidad. La conquista de una mayor productividad mediante decisiones de política económica sigue siendo pues un gran imperativo, tanto para crear empleo aún más deprisa como para mejorar la calidad del mismo. Por otra parte, la crisis incrementó la desigualdad en este país, no sólo por la destrucción de 3,8 millones de puestos de trabajo y la precarización de otros muchos sino también por la devaluación salarial, que proletarizó a parte de la clase media y sumió en el riesgo de pobreza a muchos. Todas ellas son las próximas asignaturas pendientes para una economía española que está en el bueno camino.