Las Provincias

Tenemos Rajoy para rato

Mariano Rajoy no quiere convocar nuevas elecciones generales, lo cual dice mucho a su favor. A España no le interesa y no es frecuente hoy en día que algún político ande protegiendo lo que beneficia al país en lugar de mirar por su propia conveniencia. Si actuara movido por este criterio, podría disolver a partir del mes de mayo esta legislatura vacía de contenido. Saldría ganando. Las encuestas predicen que de esa forma tendría la posibilidad de gobernar, con el único apoyo de Ciudadanos, cuatro años más.

El presidente del Gobierno tiene a su favor, y el de su partido, la mejora indudable de la situación económica. España será de nuevo este año y el que viene el país europeo de mayor crecimiento, con medio millón de empleos más cada doce meses. Y esa mejoría tiene sus bases en la estabilidad política que Rajoy mantiene mientras anda por la cuerda floja como un funiculista con bastante sentido del equilibrio. Solo por eso merece la pena, a su juicio, alargar al máximo la legislatura. Además, no hay que negarlo, también conviene al PP que los españoles se vayan olvidando de los graves casos de corrupción que han sacudido al país en general y a los políticos populares en particular, que en la mayor parte de los casos pertenecen al pasado de cuando en España se vivía el cuento de la lechera y quienes desempeñaban el poder disfrutaban de la bonanza para beneficio propio con excesiva frecuencia.

Contra todo pronóstico, parece que Rajoy puede lograr su objetivo y seguir gobernando un par de años más aunque sea como lo hace ahora, sin conseguir que el Congreso refrende ninguna de las medidas, importantes o no, aprobadas por su Consejo de Ministros. Como botón de muestra, la reforma de la estiba que los diputados le echaron por tierra la semana pasada. Aunque el caso es que este país parece funcionar igual o mejor de bien sin gobierno que con él; el importante crecimiento registrado el año pasado se produjo en medio de la crisis política creada por la celebración de dos elecciones generales que no sirvieron para aclarar con nitidez quién y cómo lo va a poder gobernar.

Lo único que puede asegurar la permanencia del PP en el poder es la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y conforme se acerca la fecha en la que el Gobierno va a mandar sus cuentas al Parlamento, a primeros de abril, se vislumbra ya que puede que lo consiga. Por los pelos. El acuerdo anunciado ayer para que los populares apoyen los Presupuestos vascos significa que Urkullu está dispuesto a prestar sus votos a Rajoy para caso similar en el Congreso de los Diputados. Albert Rivera garantiza que cuando llegue el momento trascendental se olvidará de propinar uno de esos pellizquitos de monja que de vez en cuando propia a Rajoy. Y dos diputados canarios, uno de ellos muy cercano al PSOE, pondrán la guinda. Será apretado, pero suficiente.