Las Provincias

El futuro de las Fallas

Las Fallas fueron el resultado de una necesidad de la época. Sus orígenes se remontan a los tiempos en los cuales se quemaba todos los sobrantes en una especie de reciclado extemporaneo el cual servía para deshacerse de todo aquéllo que ya no servía. Con el tiempo, se incorporaron innovaciones como los 'ninots' y una crítica a los acontecimientos de las diversas épocas por las que atravesaron las Fallas. En un intento de mantenerlas vivas, ha habido, y hay en la actualidad, diversos medios de experimentación en los monumentos falleros. Pero, reconozcámoslo, el hecho es que están convirtiéndose en algo anacrónico. Me recuerdan a los carnavales cuya razón de ser está siendo cuestionada por varios sectores. También me viene a la memoria la ciudad de Venecia, urbe que sólo continúa existiendo por el turismo. ¿Podemos imaginarnos cómo serán las Fallas dentro de cien años? Personalmente opino que serán muy diferentes a las Fallas actuales. La creciente ausencia de religiosidad en el tejido social hará que la Ofrenda de flores sea algo diferente de un modo plausible. Las bandas de música, en un mundo cada vez más tecnogilizado, serán también distintas. Los monumentos falleros también cambiarán. En definitiva, importará más el criterio del renovarse o morir. Las Fallas, tal y como hoy las concebimos, tienen sus años contados. Sólo los intereses económicos y la necesidad de expansionarse de las personas mantienen viva está tradición en la actualidad. Mas... ¿por cuanto tiempo? ¿Treinta, cuarenta años? ¿Y después qué? Tal vez sigan llamándose Fallas... Pero serán muy diferentes si no quieren anquilosarse.