Las Provincias

ALBOROTO Y ALGO MÁS

Final feliz para cerrar una feria que tenía que haber sido más exitosa si el toro, nunca debemos olvidarnos del actor principal, hubiese estado más a tono con la categoría de nuestra plaza. Pero que haya fallado más de lo deseado el toro, -las figuras, y más las veteranas, deberían comprometerse más con esta generosa afición-, no quiere decir que la feria haya carecido de muchos momentos en los que el arte haya aflorado con notable fluidez.

Y no sólo por la explosión festiva del último acto, en el que para producirse debieron conjugarse sentimientos tan variados como la sugestión, la emoción y, por qué callárselo, ganas de decirle al mundo que está combatiendo la Tauromaquia, que en el arte de la lidia se premia con la vida al toro que pone en la pelea fuerza, bravura y nobleza. Y 'Pasmoso', de Domingo Hernández, tuvo muchas de esas cualidades que sirvieron para que López Simón se encontrara con un triunfo que a buen seguro le ayudará a redescubrir su mejor versión.

Contado ya el episodio más llamativo, hay que referirse al de mayor peso del abono, éste personalizado, también en la tarde de cierre, por un Juli inmenso. Porque supo conjugar a partes iguales la técnica y la expresión artística. Conviene no olvidar que la excesiva técnica mata el arte. Y en las dos faenas de El Juli, prevaleció el equilibrio. Una bendición. Como también lo fue que el día anterior, Cayetano, pusiera para triunfar el tren de la expresión artística y el arrojo por delante de la ciencia, que ésta si se abusa en exceso aburre.

Entre otros varios momentos para el recuerdo, está, cómo no, la cabal, emotiva y bien estructurada actuación de ese gran Roca Rey, que hasta el final contaba como el gran triunfador. O las sobresalientes actuaciones de Talavante, éste sin espada; o de Paco Ureña, Ginés Marín, Perera, Curro Díaz, Álvaro Lorenzo o Román, el valenciano compartiendo méritos con su cuadrilla de a pie, Raúl Martí, César Fernández y El Sirio. Y para seguir ilusionados con el futuro, ahí estuvo el albaceteño Diego Carretero. Así que alboroto, sí, pero también algo más.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate