Las Provincias

MUCHO MÁS DE LO QUE ESPERÁBAMOS

Supongo que tras ver el partido de ayer, el 'ratón' Ayala diría que este sí fue un partido que los jugadores del Valencia eligieron jugar. Para él siempre fue fácil comprometerse en todos y cada uno de los encuentros que disputó. Vamos, quizá en alguno no tuvo una actuación deslumbrante, pero mayoritariamente, y así lo diría yo, él siempre eligió disputarlos, todos. Claro, su posición era central, y de los agresivos, con lo que comportarse casi siempre igual no suponía un gran problema. Lo vemos ahora con Mangala, central, agresivo y siempre competitivo. La cosa se complica, bien es verdad, cuando más adelantado juegas y participas más en labores creativas y ofensivas. Ahí ya no dependes tanto de tu compromiso, dependes de él y de tu calidad, con lo que la percepción de selección queda desvirtuada. Por ejemplo, Garay no es agresivo, sí central, pero no siempre parecerá estar comprometido. Con él no se tendrá la sensación de si disputó todos los partidos por igual. De él se pensará también que eligió. Pero bueno, apreciación hecha, asunto zanjado. Y el Valencia compitió ayer, e hizo todo lo que pudo, incluso más de lo que esperábamos. Nunca deberíamos aceptar una derrota por cuatro a dos como un resultado correcto y asumible. Pero por las circunstancias en las que se desarrolló el partido, y los condicionantes dados, poco más pudieron hacer. Y repito, mucho más de lo que a priori esperábamos. Una primera mitad en la que el equipo supo aprovechar muy bien lo que el sistema implantado por Luis Enrique creó. Ayer perjudicó a su equipo. Tres atrás del Barcelona contra tres arribas de los nuestros. Emparejados en su salida de balón, evitaban que tuvieran facilidad para avanzar encontrando un pase sencillo para conectar con su línea de medios. Y cuando eso sucedía, repliegue intensivo, desconectando a Umtiti, Piqué y Mascherano de labores creativas. Con lo que en defensa jugábamos nueve contra siete, solidarios hasta la saciedad, tapando huecos y repeliendo sus ataques. Y, por supuesto, y cuando se pudo, salir como balas al contragolpe ocupando espacios, grandes espacios diría yo, dejados por los defensas a sus espaldas. También es verdad que ellos encontraron varias veces la jugada casi definitiva que podía acabar en gol, pero no fueron tantas y, además, no están demasiado precisos ahora mismo. Todo fue bastante bien en esa primera parte, el resultado, el trabajo defensivo, y la salida al contraataque. Pero Mangala no pensó -en tan poco tiempo es muy complicado- que era mejor dejar que Suarez se la jugase con Alves en lugar de hacerle penalti y ser expulsado. Pero insisto, difícil de mantener cabeza fría. Con el empate comenzó la segunda mitad, y se llegó hasta donde se pudo. Ellos siguieron fallando, Alves siguió parando y hasta los minutos finales el Barça no hizo el cuarto. Cerró el partido al final, lo que propició cierta incertidumbre esperando que los nuestros pudiesen empatar. Parecía imposible, pero su ineficacia nos lo hizo pensar. Ahora, el Deportivo. Y vuelvo a pedir lo que últimamente siempre pido. Hacednos disfrutar, y mucho más en Mestalla.