DISCURSOS PARA QUEDAR BASTANTE BIEN

Lean el siguiente párrafo, cogido al vuelo, de un texto cualquiera, de los que suelen proliferar: «Se trata de conseguir un sector eficiente y competitivo a través de la innovación tecnológica, la calidad, la diversificación de productos, la apuesta por el mercado exterior, las organizaciones de productores bien estructuradas, las protección de márgenes, las alianzas empresariales y la coordinación entre los participantes de la cadena de valor».

¿A que queda guay del Paraguay? ¿A que mola? Pues claro, como que es un párrafo más que adecuado, en la línea de lo que circula, políticamente correcto; más o menos lo que se viene a esperar de alguien que coge la palabra para decir algo que esté a tono con el acto, con la reunión, con lo que se aguarda que diga en el foro en cuestión. En suma, concuerda con la idea que tenemos, más o menos, de lo que deben de ser los discursos para salir del paso, y de paso quedar bastante bien.

Al final, que no falten unos aplausos de rigor. Y luego, al vino de honor.

Pero ¿de qué iba el párrafo del principio, a qué sector se refería? Ah, eso da igual, sirve para todos, lo mismo para un roto que un descosido. Fíjense, si no, están los grandes conceptos que circulan por ahí: eficacia, competitividad, calidad, innovación, tecnología, exportación, organización, estructuración, alianzas, potenciar la cadena de valor... Hoy en día no cabe un discursito de este tipo que no cite lo de la cadena de valor, o que no hable de poner en valor. La clave está en poner en valor algo. Y si ya se supone que está puesto en valor, que se conoce el producto del que se trate, que se demanda de verdad y todo eso, entonces se aplica lo otro, el repartir los márgenes en la cadena de valor. Lo habitual. Que no se diga. Están en ello, atentos a las cámaras.

A todo esto, ¿de qué hablaba el autor del párrafo?, ¿a qué se refería en concreto? Insistimos, da igual, es lo mismo para todos, en todo lugar, en cualquier ocasión. La párrafada es auténtica, lo entrecomillado está copiado literalmente de una intervención política, pero sirve para naranjas, alcachofas, almendras, vino, leche o melocotones. Prueben, si no, y presten atención en lo sucesivo.