Las Provincias

CHUCK BERRY

No consta si Chuck Berry conocía la lúcida sentencia de Chester Himes que rezaba: «Los americanos blancos nos han dejado a los negros sin vida en la que creer.» Chester Himes fue un grande de la serie negra, Chuck Berry el padre de aquel rock que aterrizó en nuestro planeta para dinamitar lo políticamente correcto y fertilizar las ansias de cierto desparrame en lo sexual, en lo vital, en lo existencial y en lo que ustedes quieran.

No resultaba fácil, en aquel tiempo, empuñar una guitarra y lanzar truenos electrificados contra una sociedad blanquita que degustaba las mieles del sueño americano gracias a los autocines, las aspiradoras y las urbanizaciones de lindas casitas uniformes con césped incluido y feliz barbacoa dominical. Chuck Berry mantuvo actitud y honda rabia. Sabía que era el mejor, sin embargo la corona de monarca recayó sobre Elvis porque era blanco y guapo. Esto avinagró su carácter. Su talento como fecundo compositor sólo lo puede igualar Ike Turner, otro negro. Pero en una sociedad racista cobraban menos, las discográficas les sometían a contratos propios de cuatreros y la gloria siempre desembocaba en el lado de los rostros pálidos. Por eso Chuck se dedicó a tocar sin tomarse en serio, como quien acude a la oficina. No llevaba banda, le importaba un bledo. Los músicos los ponía el que le contrataba y cuando estos le decían inocentes lo de «¿Qué vamos a tocar?», les contestaba «las canciones de Chuck Berry» y entonces arrancaba sobre el escenario sin esperarles. Keith Richards se le acercó en plan fan sumiso y le descargó un galletón. Pocas bromas con Chuck. El mundo había sido injusto con él y no pensaba firmar la paz. Ha durado 90 años y hace poco grabó nuevo disco. Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain y Amy Winehouse palmaron con 27. Su longevidad fue su mejor venganza.