Las Provincias

Barriendo el errejonismo

Contra lo que pueda parecer, la moción anti-misa lanzada por la renovada dirección de Podemos no es un torpedo contra la Iglesia católica sino contra Iñigo Errejón, o mejor dicho, contra lo que queda del 'errejonismo' después de la paliza en Vistalegre II. Sacar ahora al ruedo mediático el fantasma de los curas, de la inquisición, de la iglesia cavernaria, es justo lo contrario de lo que hubiera inspirado el ex-número dos del partido para construir una fuerza política transversal y atractiva. Este estilo de impactos turbulentos y agitadores colocados con calzador, fuera de tiempo y espacio, responden sustancialmente a una estrategia defensiva dirigida no a pescar en nuevos caladeros electorales como pretendía Errejón sino a reforzar el núcleo duro de los simpatizantes y el carácter frentepopulista del proyecto de Pablo Iglesias. Doy por seguro que al secretario general y su equipo le traen sin cuidado las retrasmisiones de la 2 de TVE pero el proyecto de consolidar un partido que «dé miedo», que no sea «como ellos» y que aglutine todo el descontento social, venga de donde venga, bien vale una misa. En el centro logístico de comunicación y propaganda del partido que se supone heredero del 15-M no dan puntada sin hilo y la batalla mediática se considera un frente prioritario. Así que después de unos días soportando las denuncias de periodistas acosados, Podemos necesitaba con urgencia ofrecer algún enemigo exterior sobre el que desviar la atención. Pero creo que así como en otras ocasiones el dardo del equipo de propaganda ha dado en la diana, ahora se están equivocando o han perdido el tacto. Porque, en primer lugar, un montón de seguidores del partido conocen de primera mano la labor asistencial de la iglesia durante la crisis; los comedores de Cáritas, las empresas solidarias del padre Angel, los bancos de alimentos. De modo que es muy artificiosa la tarea de asociar a la iglesia católica solo con: misa-clero reaccionario- televisión pública. Y, por lo demás, otro segmento de su electorado o afín, está muy lejos de dar importancia o relieve socio-político al asunto misa. Los comunicólogos de Podemos se tienen que poner al día. Mucha de su clientela está ahora en clase de pilates, luego irá a yoga y un par de veces a la semana tiene clases de inglés. No es fácil que saquen tiempo para preocuparse del impacto de la misa en la opinión pública. Más bien les recordará a sus tiempos infantiles de la mano de los padres en la iglesia del pueblo, el olor a incienso los festivos; el traje de los domingos, el aperitivo en el bar y la paella para comer. O se están equivocando en el tono de oposición o deliberadamente pretenden cerrar filas y barrer los restos del 'errejonismo' a costa de no crecer electoralmente. Lo cierto es que Errejón con su silencio se lo está poniendo fácil. Aunque Manuela Carmena parece haber tomado su testigo. Quien lo iba a decir.