Las Provincias

Zoido baja a las cloacas

El nuevo ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, un protegido de la vice Soraya, pero curiosamente recomendado también por la secretaria general María Dolores de Cospedal, ha decidido bajar a las cloacas del Estado. Se ha puesto las botas de pocero, casco, chaleco reflectante y con potente linterna va a descender los resbaladizos peldaños de la casa. ¿Qué relación hay entre los vídeos (presuntos) de Bárbara Rey retozando (supuestamente) con gente importante y la detención de un (falso) comando yihadista con un inventado kalashnikov? ¿Y con las grabaciones al anterior ministro en su despacho departiendo a calzón quitado con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña? ¿Y con los informes perdidos sobre el 'caso Faisán', el 11-M o Marta del Castillo? ¿O la aparición de un pendrive perdido en un cajón con cientos de archivos sobre operaciones del clan Pujol? Mi percepción es que ante el fin de ciclo en 'los servicios' los peces gordos han sacado la artillería para blindarse. Solo una parte de la artillería, claro. (¡Ojo que tengo material sensible! ¡A mí, ni tocar!). Cuando al jefe máximo de los policías le graban conversaciones reservadas en su propio despacho y alguien tiene los bemoles de filtrarlas a un medio de comunicación es que los cocodrilos suben por las cañerías. Zoido quiere poner orden en los bajos fondos, pero será un milagro que salga ileso. Como mucho, jubilar discretamente a unos cuantos caimanes sin tocarles un pelo, con sus correspondientes pluses y todo el mundo calladito. No vaya a ser que alguien tire de videoteca, fonoteca o archivadora. La cuestión más peliaguda es que entre los dosieres, informes, grabaciones, escuchas y vídeos hay buenos y malos, verdaderos y adulterados; ficticios, auténticos, plagiados. Nadie sabe a ciencia cierta distinguir el grano de la paja. Así que algunos están jugando de farol.

El anterior titular de Castellana 5 era 'un panchito' que asistió a la guerra en el seno de la Policía Nacional como si estuviera en misa. Se las colaron todas y cuando ETA tuvo que renunciar al terror y el centro de gravedad de 'los servicios' se desplazó a Cataluña dejó que los mismos expertos en la guerra secreta se ocuparan de las conspiraciones sinuosas, cóncavas y diagonales pero mucho más sutiles del mundo de los políticos nacional-secesionistas.

Porque el problema de las cloacas del Estado es que son del Estado. Ya lo dijo Felipe González: «Al Estado también se le defiende en las cloacas». Sanear las cloacas viene a ser un oxímoron. Cuando Vera y Barrionuevo llegaron a las puertas de la cárcel de Guadalajara Felipe González les acompañó hasta la puerta, abrazo incluido. Cuando le preguntaron a Margaret Thacher por las ejecuciones de terroristas del IRA en Gibraltar dijo: «Yo disparé». Y cuando Miterrand ordenó la voladura del barco de Greenpeace el Estado lo cubrió todo. Así que Zoido, como mucho, pondrá un poco de ambientador en el subsuelo y a otra cosa.

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