Las Provincias

A guanyar diners

Uno de los mayores problemas de Canal 9 antes de su cierre fue que nadie la veía. Los malos datos de audiencia en sus últimos años solo quedaron aliviados por la noche final con el reality de Paco Telefunken en riguroso directo. El resto, salvo l'Oratge y el recuerdo dulce de La Alquería Blanca, era una mezcla de propaganda y películas de serie C para dormir la siesta. No estoy defendiendo el modelo Tómbola pero sí un planteamiento comercial que no deje de lado el servicio público. Y viceversa. El esfuerzo por ofrecer a los valencianos contenidos de calidad no puede verse frenado por un desmedido afán de vender pero tampoco convertir un medio carísimo en un laboratorio de innovaciones a fondo perdido al margen de la audiencia. O una startup de propaganda al servicio de los grupos en el poder. La información partidista es tan contraproducente como los malos programas. Acaba atrayendo solo a los jefes de gabinete que, aunque muchos, no son tantos como para subir los audímetros.

Sin embargo, los medios públicos existen para ellos, no nos engañemos. Y no dejemos que lo hagan quienes dirigen los que existen y los que vendrán. Lo primero que han pactado los padres fundadores de la nueva televisión valenciana (con perdón) es el reparto de cuotas para los partidos y de prebendas, para los consejeros. Las cuotas de presencia de los partidos en la programación según su peso político tienen su sentido en origen, para no dejar a las minorías fuera, pero terminan convirtiéndose en formas refinadas de cordones sanitarios o, lo que es peor, en soporíferas retahílas de mensajes propagandísticos que en lugar de pensar en el ciudadano, lo hacen en la batalla política. Pero ahí aparecen, en el mandato marco para la nueva televisión. Una mención que ya ha alertado a organizaciones de periodistas preocupadas por la posible manipulación informativa y de la que el Botànic se defiende apelando a que no incluye nada que no exija la Constitución. En efecto, la Constitución marca el mínimo pero precisamente porque está ahí y es la norma suprema, no requiere indicarlo en todas las inferiores. Va de suyo.

El otro reparto, de confirmarse, es la monda lironda. Cuentan que los consejeros de la tele cobrarán 400 euros por reunión. Y no crean que es como las de vecinos, de pie, sin cenar y pasando frío en el patio de casa. Ahí aún estaría más justificado el peculio, al menos para pedir unas pizzas. Aquí significa cobrar por reunirse cuando ellos mismos deciden si hacerlo y cuando en el DNI de consejero dice: 'Oficio: sus reuniones'. Entiendo que pueden ser tediosas o que verse en domingo para elegir a un director o directora de la tele que sucederá a la anterior pero que no es la anterior ni su hermana pequeña aunque quien la dirija sepa hacerlo por haber trabajado en ella es cuanto menos abracadabrante. Aún no tenemos tele pero ya tenemos lo de siempre. Dicho sea sin ánimo sucesorio.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate